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El clima es una cuestión de urgencia. La misión: reducir la dependencia tecnológica de Europa de Estados Unidos. Simplificar para innovar. Con dinero y asociaciones entre empresas europeas. Por lo tanto, Emmanuel Macron decidió ayer volar a Berlín para dejar de lado las distancias de visión que durante mucho tiempo envolvieron al eje franco-alemán en los años de Scholz, optando por avanzar en el diálogo con el canciller Friedrich Merz (a la derecha en la foto con Macron). Y comience con un juego de equipo digital. Europa no quiere ser un vasallo tecnológico de Estados Unidos y China, afirmó el presidente francés. “Queremos diseñar nuestras propias soluciones”.

Discurso pronunciado ayer ante una Comisión Europea presente en la cumbre celebrada en la capital alemana sobre “soberanía digital”.

En una Europa muy dependiente de los gigantes tecnológicos estadounidenses y en plena carrera por la inteligencia artificial, Macron quiere reivindicar el título de salvador de la red europea. Y Merz no quiere quedarse fuera, planteando la cuestión de los gastos que debe ejecutar la Comisión; esfuerzo que no puede considerarse secundario sino complementario al de defensa. Ver amenazas híbridas. “La soberanía digital es cara, pero la dependencia digital lo es aún más”, afirmó la Canciller, refiriéndose en particular a la nube que estuvo fuera de servicio durante horas. Ambos subrayaron la necesidad de que la UE sea tecnológicamente independiente. Además de dirigentes, ministros, representantes de Bruselas, directores generales de empresas del sector, entre ellos el campeón francés de IA Mistral y el gigante alemán del software SAP. Francia y Alemania han anunciado planes para implementar la oferta conjunta de Mistral AI y SAP dentro de sus respectivas administraciones públicas entre 2026 y 2030. Y ha habido críticas de que la UE está obstaculizando la innovación con su burocracia. “Un elemento clave de la soberanía digital es una administración moderna, centrada en los ciudadanos, rápida y eficiente”, explicó Karsten Wildberger, ministro alemán de Transformación. Bruselas, en su proyecto de ley general, se abre a una flexibilización de las regulaciones sobre IA y protección de datos, promoviendo la armonización continental. Pero según el ministro alemán, debe “pasar a otro nivel en términos de inversiones, tiene el mercado, el talento, la ambición, el tiempo se acaba”. El ministro francés de Economía, Roland Lescure, calcula que “se necesitarán cientos de miles de millones de euros cada año para seguir siendo competitivos”. Un esfuerzo que debe ser europeo, para que “los euros no se conviertan en dólares” y los datos europeos sigan siéndolo; Europa no puede “reclamar su soberanía y dejar la puerta abierta para que las grandes tecnologías accedan al corazón de nuestros datos”. En resumen, París y Berlín piden al Viejo Continente y a sus instituciones que recuperen el control de su destino digital, hasta ahora confiado principalmente a empresas estadounidenses como Nvidia, Google, Amazon y OpenAI.

“Durante demasiado tiempo, Europa ha sido principalmente un cliente, un espectador”, advierte Wildberger. ¿Causa? “Regulaciones complejas” e “infraestructura retrasada”. Ayer intentamos dar un ejemplo de una idea alternativa a la dependencia estadounidense. De momento, con los mercados públicos. Y sobre todo los costos para los diferentes Estados.

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