Luego del episodio del jovencísimo estudiante que abandonó el baile porque sus compañeros se burlaban de él, Otro caso sacude la típica tranquilidad invernal de la isla de Ischia. Una fiesta de carnaval organizada el martes por la mañana en la plaza de Ischia y dedicada a los niños se transformó, en pocos minutos, en un episodio de alta tensión que empujó a una madre a hacer pública su denuncia a través de las redes sociales.
Giorgia es una niña especial, que sufre una grave discapacidad cognitiva, una epilepsia muy grave y un retraso importante. La niña no habla y expresa sus sentimientos de manera acorde con su estado: cuando está feliz, alza la voz, acaricia a quienes la rodean, ríe a carcajadas. Esto fue suficiente para desencadenar la reacción de la madre. de un niño.
Historia
Romina, madre de Giorgia, relata lo sucedido y relata que su hija fue distanciada verbalmente durante la tarde de los festejos.tras los comentarios realizados por otra mujer presente en el evento. Según los informes, la plaza estaba llena de familias, niños enmascarados y padres, reunidos para participar en las actividades previstas para las celebraciones del Mardi Gras. La música, los juegos y el entretenimiento atrajeron a muchos participantes, creando un contexto de sociabilidad y de intercambio típico de este tipo de eventos públicos.
Durante el evento, Giorgia se habría acercado a los demás niños presentesMe muevo espontáneamente entre ellos, según relata la madre. Un comportamiento que, según el relato, no habría ido acompañado de gestos agresivos o invasivos, pero que sí habría provocado la reacción de otra madre. La mujer, hablando verbalmente con Romina y en presencia de la pequeña, habría declarado que Giorgia “no puede quedarse aquí” y que “esto no es normal”, añadiendo que su presencia podría representar un peligro para su hijo. Sentencias pronunciadas públicamente, delante de otros adultos y niños presentes en la plaza. El episodio no implicó contacto físico ni requirió la intervención de policías o de terceros, sino que se desarrolló exclusivamente de forma verbal.
la explosión
En el relato brindado, Romina enfatiza que su hija simplemente buscaba interacción con sus compañeros, comportamiento considerado natural en un contexto público y divertido como el de una fiesta de Carnaval. La reacción de la otra madre se describe como repentina y no precedida de solicitudes de aclaración o intentos de mediación. “Quiero decirle a esta madre que la “normalidad” que ella defiende con tanta saña es sólo una prisión de ignorancia – escribió Romina en Facebook -. Giorgia no es un peligro: es un canto a la dulzura. Giorgia no ataca: busca la conexión en un mundo que muchas veces no sabe cómo responderle. El verdadero daño no lo hizo mi hija a su hijo, sino ella a ambos, enseñándoles que la diversidad debe rechazarse en lugar de aceptarse. Querida mamá, hoy Giorgia se perdió una tarde festiva, pero tú perdiste la oportunidad de ser mejor persona. Seguimos caminando con la frente en alto, con la fuerza de quien no necesita máscaras para mostrar su alma”. Romina no oculta su amargura y decepción. “Desde su nacimiento, Giorgia se ha visto enfrentada a situaciones de discriminación. Hay quienes la llaman animal porque no puede hablar, quienes le dicen que es una bestia, quienes dicen “corramos, el monstruo viene” sólo porque mi hija grita. Los lugares reservados para las personas con discapacidad a menudo están ocupados, mientras que para llevarlas a terapia hay que soportar grandes sacrificios”.
Según trascendió, Giorgia no pudo seguir asistiendo a la fiesta y abandonó el lugar junto a su madre. El evento, sin embargo, terminó sin contratiempos para el resto de participantes, sin intervenciones ni informes de ningún tipo. Para que conste, la isla se movilizó en torno a Romina y su pequeña hija, mostrando una solidaridad incondicional y expresando también un sentimiento de firme condena por lo sucedido.
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