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El gobierno presentará nuevas medidas en un proyecto de ley examinado “en el primer semestre de 2026” para reforzar el arsenal, en particular el judicial, contra el narcotráfico, anunció el miércoles Sébastien Lecornu. Se trata de “medidas legislativas para adaptar aún más nuestro arsenal a esta amenaza, incluida la adaptación de los regímenes de reducción de penas y de libertad condicional para los narcotraficantes a los de los terroristas”, afirmó el Primer Ministro durante un debate sobre el tráfico de drogas en la Asamblea Nacional.

A este debate le siguió una votación simbólica, al no ser vinculante, al final de la cual los diputados aprobaron la declaración del gobierno. El Senado hizo lo mismo por unanimidad al final de la velada, tras un debate similar. Esta secuencia tenía como objetivo facilitar la adopción del presupuesto para 2026, que promete ser difícil.

Las nuevas medidas contra el tráfico de drogas figurarán en el proyecto de ley “Sure” presentado por el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, con el objetivo de garantizar una “sanción útil, rápida y eficaz”, según el Ministerio de Justicia. En particular, el texto debe prohibir los permisos para los presos internados en departamentos de alta seguridad, que no podrán beneficiarse de una adaptación de la pena antes de dos tercios. Las reducciones de pena no pueden exceder de un tercio de la pena impuesta.

Un estatus de “arrepentido”.

El ejecutivo ha prometido una batalla despiadada contra el narcotráfico. “Estamos todos en el mismo barco. Todos debemos liderar esta lucha colectiva”, insistió el jefe de Gobierno. Varios ministros intervinieron durante el debate. Gérald Darmanin precisó que se emitirá un decreto sobre el estatuto de “arrepentido” “antes de mediados de enero”.

Su colega del Interior, Laurent Núñez, subrayó “los problemas de atractivo” de las profesiones judiciales, subrayando que esta cuestión “depende sobre todo de la aprobación del presupuesto” que prevé la creación de “700 puestos de trabajo en el sector judicial, de los cuales 300 se destinan directamente al tráfico de drogas”.

“En 2023, el 14,6% de los adultos de 18 a 64 años ya han consumido al menos una vez una droga ilícita distinta del cannabis, lo que supone un aumento del 50% respecto a 2017”, advirtió la ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, que prepara una campaña nacional de prevención en el primer trimestre de 2026.

El tráfico de drogas ha sido un tema omnipresente desde el asesinato el 13 de noviembre en Marsella del joven Mehdi Kessaci, sin duda asesinado para intimidar a su hermano Amine, un activista antidrogas. El martes en Marsella, Emmanuel Macron aseguró que quería localizar a los líderes de las redes que operan desde el extranjero y tomar medidas más duras contra los drogadictos.

La diputada de Horizons, Agnès Firmin-Le Bodo, denunció las redes que “se han internacionalizado, estructurado y desarrollado hasta convertirse en una de las principales amenazas” en el país actual.

Pero “encarcelar cada vez más sin una política de prevención, sin abordar las causas sociales, obstruye las cárceles” y “refuerza las redes” que reclutan “en una sociedad donde el ascensor social está roto”, subrayó el diputado de la RDA de Guyana, Davy Rimane.



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