Alivio, tras un año de detención y noticias preocupantes sobre su estado de salud, para Boualem Sansal, el escritor franco-argelino detenido en el aeropuerto de Argel hace un año y condenado a cinco años de prisión. El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, “aceptó” concederle el indulto respondiendo favorablemente no a un año de insistencia de Francia, a las negociaciones “secretas” ni a la movilización de intelectuales en París. Si bien las relaciones entre París y Argel estaban congeladas desde hacía algún tiempo, el indulto llegó pocos días después de una petición del presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier: “El presidente – leemos en el comunicado de prensa argelino – respondió a esta pregunta, que le llamó la atención por su naturaleza y sus motivaciones humanitarias, sobre un indulto en favor de Boualem Sansal”. Sansal fue declarado culpable de “socavar la unidad nacional” tras una entrevista con el periódico francés de extrema derecha Frontières, en la que afirmó que Argelia había heredado regiones como Orán y Mascara, que antes pertenecían a Marruecos, durante la colonización francesa.
Estas controvertidas declaraciones llegan en un momento de ya alta tensión en las relaciones diplomáticas entre París y Argel. En su país natal, el escritor no logra consenso entre los intelectuales, que lo consideran alineado con las posiciones de la extrema derecha francesa sobre la inmigración y el Islam, y que ha expresado simpatía por las demandas de Marruecos, el gran rival de Argelia en la región. En cuanto a las relaciones París-Argel, las tensiones aumentaron considerablemente tras la llegada de los republicanos al gobierno y, en particular, el nombramiento de Bruno Retailleau en 2024 como ministro del Interior. Al mismo tiempo, el reconocimiento por parte de Macron de un plan de autonomía “bajo soberanía marroquí” para el Sáhara Occidental ha empeorado la situación en las relaciones. Ante las tensiones bilaterales ya existentes en materia de control de la inmigración y de seguridad, las acciones de los servicios argelinos contra opositores residentes en Francia y las expulsiones de ciudadanos argelinos a su país de origen, que los ha rechazado en varias ocasiones, han agravado la situación.
Macron, tras el anuncio del indulto, agradeció a Steinmeier los “buenos oficios de Alemania” en Argel, pero también “tomó nota de este gesto de humanidad del presidente argelino Tebboune”, agradeciéndole y poniéndose “dispuesto a discutir con él sobre cuestiones de interés para nuestros dos países”. Por el momento, no ha habido contacto directo entre los dos jefes de Estado. Mientras tanto, un avión sale de Berlín hacia Argel. Por la tarde deberá volar de regreso a Alemania con Boualem Sansal, que será hospitalizado en un gran hospital de la capital alemana. Las relaciones de Steinmeier con Tebboune siempre han sido buenas después de que el presidente argelino realizara en dos ocasiones largas estancias en centros hospitalarios de Alemania para tratar determinadas complicaciones del Covid. En cuanto al futuro de las relaciones de París con su antigua colonia, fuentes diplomáticas en la capital francesa hablan de un posible primer tímido intento de “reconciliación” cuando Macron y Tebboune se reúnan en un “campo neutral”, los días 22 y 23 de noviembre en Johannesburgo, durante la próxima cumbre del G20.
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