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La ansiedad puede manifestarse de diversas formas, desde palpitaciones del corazón hasta ataques de pánico. Puede haber trastornos psicológicos o causas físicas detrás de esto.

El miedo es una emoción esencial para la supervivencia. Nos advierte de peligros, nos ayuda a tomar decisiones y activa nuestro cuerpo y mente. Pero si la ansiedad se produce sin motivo aparente, es excesiva o persistente, se convierte en un problema en sí mismo y puede indicar una enfermedad física o mental.

Causas del miedo

Los sentimientos de ansiedad surgen de una compleja interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales. El estrés, la genética y las experiencias traumáticas pasadas aumentan el riesgo.

Las enfermedades físicas o los cambios hormonales, como durante la menopausia, después del parto o la disfunción tiroidea, también pueden desencadenar ansiedad. A menudo también influyen los medicamentos, los narcóticos o la abstinencia de sustancias como el alcohol o las benzodiazepinas.

Además, la deficiencia de vitamina B12, la hipoglucemia (nivel bajo de azúcar en sangre) o los efectos secundarios de la cortisona y los betamiméticos pueden provocar sensación de ansiedad.

Ansiedad: síntomas típicos

Las personas afectadas experimentan diferentes reacciones corporales: temblores, sudoración, palpitaciones, opresión en el pecho, problemas estomacales o mareos. Además, hay círculos de pensamientos, inquietud interior, pérdida de control y tensión constante. Si el miedo se convierte en una condición permanente, desprovista de energía y calidad de vida.

Posibles enfermedades detrás de la ansiedad

  1. Trastornos de ansiedad
    Estos incluyen el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico y las fobias. Estas enfermedades son comunes y, a menudo, fácilmente tratables si se diagnostican a tiempo.
  2. Depresión
    Los síntomas típicos que lo acompañan no son sólo tristeza, sino también miedo intenso, inquietud y tensión interior. Muchos pacientes inicialmente solo notan síntomas físicos sin ver la conexión con la depresión.
  3. Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
    Después de acontecimientos estresantes como accidentes, experiencias violentas o desastres naturales, algunas personas desarrollan miedos recurrentes, flashbacks y fuertes reacciones de alarma física.
  4. Trastorno obsesivo compulsivo
    Los pensamientos o acciones recurrentes e intrusivos a menudo surgen del miedo a que suceda algo malo, como propagar gérmenes o cometer un error.
  5. Trastornos somatomorfos
    Aquí aparecen síntomas físicos como presión en el pecho o dificultad para respirar, sin que se haya encontrado ninguna evidencia médica. El miedo aumenta aún más estos sentimientos.
  6. Enfermedades fisicas
    El hipertiroidismo (tiroides hiperactiva), las arritmias cardíacas, la diabetes, el asma o enfermedades neurológicas como el Parkinson también pueden provocar sensación de ansiedad. Los efectos secundarios de ciertos medicamentos como la cortisona, los medicamentos para la tiroides o los psicoestimulantes también pueden desencadenar síntomas similares al pánico.
  7. Ansiedad relacionada con sustancias
    Drogas como las anfetaminas, el cannabis o el alcohol provocan reacciones agudas de ansiedad en personas sensibles. Las situaciones de abstinencia también pueden provocar pánico y desorden masivos.

El trastorno obsesivo-compulsivo también puede desencadenar ansiedad (imagen simbólica). Imágenes de mascota/Getty

Consecuencias del miedo

La ansiedad constante tiene un fuerte impacto en el cuerpo y la mente: son comunes las alteraciones del sueño, los dolores musculares, los problemas digestivos, la dificultad para concentrarse y el retraimiento social. A largo plazo, el estrés crónico puede debilitar el sistema inmunológico y promover enfermedades cardiovasculares.

Qué puedes hacer tú mismo contra el miedo

La ansiedad leve a menudo se puede aliviar con ejercicios de resistencia, ejercicios de relajación, técnicas de respiración y entrenamiento de atención plena.

Unas estructuras diarias claras, los contactos sociales y unos periodos de descanso suficientes también ayudan a estabilizar el sistema nervioso. Importante: toma en serio tu cuerpo. El miedo es una señal de que algo está fuera de equilibrio.

Para la ansiedad leve, incluso una reducción moderada del consumo de cafeína y evitar el alcohol puede tener un efecto de apoyo.

Miedo: cuando definitivamente deberías ir al médico

Cualquier persona que experimente ansiedad constante, ataques de pánico o síntomas físicos graves durante varias semanas debe buscar ayuda médica. Los médicos de familia pueden descartar causas físicas y, si es necesario, derivarlo a un psiquiatra o psicoterapeuta.

Las terapias van desde terapia conductual y psicoterapia hasta medicamentos como antidepresivos o ansiolíticos. Cuanto antes acepten ayuda los afectados, mayores serán sus posibilidades de recuperación.

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