elLa humanidad vive ahora más allá del espacio seguro del planeta: se han cruzado siete de los nueve límites planetarios. En Francia, los efectos del cambio climático ya se manifiestan en la multiplicación de fenómenos extremos, así como en transformaciones más progresivas pero igualmente preocupantes, como la reducción de los rendimientos agrícolas, la escasez de agua o la erosión costera. Esta constatación exige una profunda adaptación de nuestros territorios y de nuestras infraestructuras. La transición y la adaptación requerirán un esfuerzo colectivo -por parte del Estado, las comunidades, las empresas, los ciudadanos-, pero una pregunta sigue siendo decisiva: ¿quién pagará y según qué concepto de justicia?
Hoy en día, la mayor parte de la legislación climática recae sobre los contribuyentes y los presupuestos públicos, mientras que las grandes empresas de combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón y cemento) han obtenido ganancias considerables durante décadas con plena conciencia de los riesgos climáticos. Los experimentos climáticos intentan corregir esta asimetría, pero siguen siendo lentos e inciertos y chocan con la dispersión de responsabilidades. Sobre todo, se basan en un enfoque individualizado (una empresa tiene la tarea de compensar a una víctima específica) que no satisface las necesidades de compensación debido al alcance sistémico del fenómeno.
En otros lugares surgen respuestas más estructurales. En 2024, Vermont adoptó la primera ley “Climate Superfund”: sobre la base de la responsabilidad objetiva, impone contribuciones a las grandes empresas de combustibles fósiles responsables de un enorme volumen de emisiones, para cubrir los costos climáticos del estado. Nueva York ha establecido un Superfondo para el cambio climático destinado a recaudar decenas de miles de millones de dólares de las grandes empresas de combustibles fósiles para financiar algunos de los costos de la adaptación. En Filipinas, la Ley de Responsabilidad Climática propone un fondo nacional de reparaciones climáticas para ayudar a mitigar las pérdidas y daños resultantes del cambio climático.
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