Los productos Apple siempre han tenido un precio más alto que el de la competencia. Cuando un periodista preguntó en 2007 al fundador Steve Jobs por qué no producían computadoras más baratas, él enfatizó la importancia de la calidad y la falta de compromiso: “No podemos poner basura en el mercado”, dijo.
Sin embargo, en los últimos años la empresa ha ido cambiando gradualmente su enfoque, lanzando versiones más accesibles de sus productos estrella. En 2016, Apple presentó el iPhone SE, una versión menos potente y más barata de su teléfono inteligente, mientras que más recientemente redujo el precio del ordenador compacto Mac Mini y del portátil MacBook Air. La última confirmación de esta estrategia comercial llegó la semana pasada, con la presentación de dos nuevos productos: el iPhone 17e y, en particular, el MacBook Neo.
El primero es el sucesor del iPhone 16e, una versión económica del iPhone que costará 729 euros en Italia, aproximadamente la mitad que el modelo más avanzado, el iPhone 17 Pro. El MacBook Neo, en cambio, representa una innovación más radical: un portátil diseñado para tener un rendimiento limitado y costar mucho menos de lo habitual. De hecho, en Estados Unidos costará 599 dólares (699 euros en Italia), o aproximadamente la mitad que el MacBook Air y casi un tercio que el MacBook Pro.
Para llegar a un precio tan bajo, Apple finalmente tuvo que hacer concesiones. El principal tiene que ver con el procesador: en lugar de un chip de la serie M, como los que montan otros ordenadores de la compañía, el MacBook Neo utiliza un chip de iPhone, el A18 Pro, que, según las primeras revisiones, sigue siendo suficientemente potente. Otra limitación es la RAM, estancada en 8 GB (frente a los 16 GB del MacBook Air) y una unidad de memoria SSD de sólo 256 GB.
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Se trata, sin embargo, de concesiones aceptables, dado que el MacBook Neo no está dirigido a un público de profesionales que desean dispositivos de altas prestaciones, sino a usuarios más jóvenes y escolares, que también pueden adquirirlo a un precio aún más bajo (599 euros), gracias al programa Apple Education. Esta es también la razón por la que el producto está disponible en cuatro colores bastante brillantes, a diferencia de otros MacBooks que generalmente presentan colores más sobrios.
El sector escolar representa un mercado muy amplio, actualmente dominado por los Chromebook, un tipo de portátil muy económico (a menudo entre 180 y 300 euros), producido por empresas como ASUS, Samsung y Lenovo, que utiliza un sistema operativo desarrollado por Google, llamado Chrome OS. Como sugiere el nombre, estos dispositivos están destinados principalmente a navegar en línea con el navegador Chrome, accediendo a servicios web en lugar de instalar software localmente. Por este motivo, requieren unas especificaciones técnicas mínimas y pueden venderse a precios muy bajos.
Los Chromebook han tenido un impacto notable en la industria: aunque solo existen desde 2011, en 2020 ya representaban el 10% del mercado total, superando la cuota de Apple. En el mercado escolar estadounidense, en 2025, el 93% de las escuelas planeaban adquirir estos dispositivos ese año.
Sin embargo, el sector escolar también está atravesando una fase de cambio: las ventas de PC con Windows están disminuyendo, también debido a la decisión de Microsoft de centrarse en los servicios de inteligencia artificial, mientras que el propio Google parece querer abandonar Chrome OS. Según algunos documentos de la reciente demanda antimonopolio contra la empresa, se espera que el sistema operativo se cierre en 2034 y se sustituya por una versión de Android para dispositivos de escritorio.
La apertura de Apple a este nuevo rango de precios supone uno de los principales puntos de ruptura en la gestión de Tim Cook, director de la compañía desde 2014, respecto a su predecesor Jobs. Este cambio se debe principalmente al éxito de veinte años del iPhone, que convirtió a Apple en una de las empresas más ricas del mundo, pero también a la reciente desaceleración del mercado de los teléfonos inteligentes, que empujó a la empresa a centrarse en otros sectores, como la venta de servicios. Con modelos como el MacBook Neo, Apple espera llegar a nuevos usuarios que podrán adquirir en el futuro sus productos más caros, como el MacBook Pro o el iPhone.
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Sin embargo, la ampliación de la oferta también tiene un efecto secundario: hacer más evidentes las contradicciones internas del catálogo de la empresa. De hecho, hoy en día es posible pagar 200 euros menos por un portátil como el MacBook Neo que por un reloj inteligente como el Apple Watch Ultra 3. El nuevo ordenador acaba costando también menos que un kit de ruedas para Mac Pro, un juego de cuatro ruedas que se aplica al ordenador de sobremesa más potente de la empresa, vendido por 849 euros.