El arroz italiano en peligro. El acuerdo alcanzado en Bruselas durante el diálogo tripartito introduce un mecanismo automático en la cláusula de salvaguardia para los cereales, pero para Filiera Italia y Coldiretti se trata de una protección “absolutamente insatisfactoria”. Las dos organizaciones denuncian que el umbral sigue siendo “inexplicablemente alto” y que la UE parece ignorar que una parte del arroz importado se produce “con la explotación del trabajo infantil y con pesticidas prohibidos en Europa”, mientras que el mecanismo corre el riesgo de activarse “cuando el caballo se haya escapado”. El director general de Filiera Italia, Luigi Scordamaglia (foto), habla de “una hipocresía fundamental: se afirma que el acuerdo favorece a los países pobres, pero incluso muchas de sus organizaciones agrícolas explican que sólo beneficia a las multinacionales que producen utilizando pesticidas no autorizados y trabajo infantil”. El director general recordó que las importaciones ya ascienden a 540.000 toneladas, con efectos inmediatos sobre los productores italianos. Los controles también están bajo ataque. “El arroz es uno de los productos menos controlados en las fronteras, Rotterdam es un agujero negro y sin una única base de datos europea, nuestras aduanas son un colador”. Estas críticas se ven reforzadas por el historial del régimen Eba, que desde 2009 “ha provocado un aumento frenético de las importaciones”, generando competencia desleal en detrimento de más de diez mil familias italianas.
En cuanto a la producción, Cristina Brizzolari, presidenta de Coldiretti Piemonte, subrayó que “sin una auténtica reciprocidad comercial, no habrá futuro para el arroz europeo: una vergüenza para los agricultores italianos, que garantizan más del 50%, pero también para la salud de los consumidores”.