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La Habana, 16 de marzo. (askanews) – Entre continuos cortes de energía, combustible casi imposible de encontrar y amenazas de Trump, las tensiones en Cuba continúan aumentando. Los alimentos escasean, ahora faltan todas las necesidades básicas, casi todas las actividades comerciales, hospitales y oficinas están paralizadas. Y la protesta se va extendiendo entre la población, los manifestantes también irrumpieron en la sede del Partido Comunista en la localidad de Moròn, municipio agrícola de la provincia de Ciego de Ávila, considerado uno de los bastiones de la Cuba comunista. Esto provocó disturbios, ataques e incendios de coches en toda la isla.

Se acusa al gobierno de Miguel Díaz-Canel, pero también al bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos que impidió la llegada de crudo procedente de la Venezuela del derrocado Maduro, lo que se suma al embargo económico impuesto por Washington desde hace décadas.

El presidente Donald Trump ha declarado explícitamente en repetidas ocasiones que quiere un cambio de régimen en La Habana y ha declarado a Cuba como su próximo objetivo.

Miguel Díaz-Canel reconoció el descontento popular por la falta de electricidad y la crisis económica que enfrenta la isla, pero advirtió que “no se tolerarán actos de vandalismo como los registrados en las últimas horas”.

En esta situación, el turismo, importante fuente de ingresos para la isla caribeña, está en total crisis y las llegadas son casi nulas.

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