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Tome un Babybel, desenvuelva el envoltorio de plástico y luego abra la cera roja. Pronto este ritual, practicado regularmente por millones de franceses, cambiará. Que no cunda el pánico, el grupo Bel no tiene intención de tocar esta cera roja que hace que este queso sea reconocible entre miles. No, son los envases de plástico los que poco a poco irán desapareciendo en favor del papel.

Un proyecto que está llegando a las estanterías pero que lleva cinco años en estudio. “Primero hemos realizado pruebas de laboratorio para seleccionar el material adecuado. Necesitábamos un papel que fuera reciclable, por supuesto, pero también resistente y que fuera una buena barrera al oxígeno y a la humedad. También trabajamos en el tacto, el aspecto, el brillo, el ruido del papel… Luego comenzamos con miniseries industriales para probar la velocidad de las máquinas, la resistencia del papel, la apreciación de los consumidores…”, explica Delphine Chatelin, vicepresidenta de investigación, innovación y desarrollo del grupo Bel.

En 2027, el 100% de los productos Mini Babybel estarán envasados ​​en papel reciclable. Bel/Nicolás Launay Fotógrafo

Los prototipos fueron puestos en manos de paneles de consumidores. “Comprendieron la durabilidad y el aspecto reciclable del producto. Además, hoy tenemos un papel que se abre muy bien y tenemos comentarios de los consumidores que nos dicen sientes que estás abriendo un regalito”, asegura feliz Delphine Chatelin.

Si aún no los has visto en las estanterías, llegarán pronto. En 2027, el 100% de los productos Mini Babybel estarán envasados ​​con papel reciclable, que sustituirá al celofán utilizado hasta entonces.

Kiri también pasará del aluminio al papel

La cera roja no se vuelve. “Es la firma, si pones un pequeño círculo rojo sobre una mesa, sabes que es un mini Babybel, así que no cambiará”, dice.

Cada día, casi cinco millones de unidades de Babybel salen de las dos fábricas francesas. Uno situado en Évron (Mayenne), el otro en Sablé-sur-Sarthe (Sarthe). En definitiva, este cambio de embalaje permitirá ahorrar 2.500 toneladas de CO2 y 850 toneladas de celofán al año. El grupo invirtió varios millones de euros, tanto para modificar líneas de producción industrial como para cambiar líneas demasiado antiguas para pasar del celofán al papel.

Después de Babybel, Kiri verá evolucionar sus envases, pasando del aluminio al papel. El proceso aquí apenas comienza. “El desafío es un poco más importante porque el corazón del producto lácteo está directamente en contacto con el papel”, explica Delphine Chatelin. Las pruebas con consumidores están previstas para 2027.

La Vache qui rit, otro producto del grupo Bel, se está probando para la venta al por mayor en tres tiendas de Francia: una Intermarché (en Dôle, en el Jura), un Monoprix (en la puerta de Châtillon, en París) y un Leclerc (en Granville, en Normandía), con la coalición Défi Vrac.

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