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Los ‘bleus’ ya están cerca de los cuartos de final. La selección francesa de balonmano, todavía en corriente alterna y por tanto impermeable el jueves contra Austria en Rotterdam (29-17), inició con una victoria la ronda principal del Mundial de balonmano. Un éxito contra Argentina el sábado, también en Rotterdam, y los vigentes campeones del mundo (primeros del grupo III con 6 puntos) podrían validar su billete al día siguiente, antes del choque con los anfitriones holandeses, que empiezan a hacer cosas serias.

Con esto en mente y de cara a los partidos decisivos, probablemente apuntará a un partido completo contra los sudamericanos desde el primer hasta el último minuto. Porque después de sufrir durante casi 40 minutos contra Polonia al final de la primera ronda (42-28), el jueves estuvieron bajo control durante unos veinte minutos (1-5, 9º; 7-9 19º).

La progresión está ahí, y no pecaron en los mismos sectores: mientras los polacos habían aprovechado su generosidad defensiva, los azzurri esta vez tantearon en ataque entre tiros demasiado suaves (Bouktit, 5º) o que hicieron brillar a la portera Lena Ivancok (Grandveau, 11º) y pases malos (Granier, 3º).

La defensa alza la voz

Como el martes, volvieron a encarrilarse (10-9, 21), sobre todo por la entrada de Pauletta Foppa, que apretó los tornillos en defensa y encontró el fallo en ataque (2/3 en el descanso), la de Marie-Hélène Sajka y su potente brazo izquierdo (dos goles seguidos, 2/3 también en el descanso), así como las paradas de Floriane André, favorecida desde el principio sobre Hatadou Sako.

El portero titular jugó toda la segunda parte y participó de la gran solidez defensiva de los franceses, que sólo encajaron cinco goles en la segunda parte, durante la cual la joven Lilou Pintat entró en la defensa, llegando el mismo día en sustitución de la lesionada Méline Nocandy.

Así, es después de un penalti desviado por Sako que se traduce en gol de Oriane Ondono al otro lado del campo que finalmente arrancan cuando falta menos de un cuarto de hora para el final (22-15, 48). Si bien valoró la eficacia ofensiva, el técnico de Les Bleues, Sébastien Gardillou, lamentó su fragilidad defensiva ante los polacos. Dos días después, debe estar satisfecho.

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