Gisèle Pelicot fue degradada de la peor manera posible y recuperó una dignidad extraordinaria que la convirtió en un ícono para otras víctimas de la violencia. En la iniciativa BILD “Contra la violencia contra las mujeres”, las mujeres maltratadas contaron repetidamente a nuestra autora Katharina Render cómo Madame Pelicot les dio coraje. Ahora Katharina Render lee en el libro Pelicots cómo sus verdugos la convirtieron en víctima, pero ella se liberó de ese papel. Palabras que duelen y eso es exactamente lo que deberían hacer. Porque la vergüenza debe cambiar de bando.
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