A sus 79 años, Bill Clinton tiene su carrera política a sus espaldas. Parece apreciar el estatus de un sabio democrático, visto en funerales oficiales o en un estrado en la recta final de las campañas electorales. Pero el caso Epstein y la onda expansiva provocada por la revelación parcial de archivos federales sobre el depredador sexual obligaron al expresidente a afrontar una dura prueba: respirar de nuevo el sufrimiento de sus infidelidades pasadas.
El día después de la audiencia de su esposa, la ex Secretaria de Estado Hillary Clinton, Bill Clinton respondió ampliamente, el viernes 27 de febrero, a las preguntas del comité de supervisión de la Cámara de Representantes, cuyos miembros se desplazaron a Chappaqua (Nueva York). Un hecho histórico, acorde con el tema.
A diferencia del ex candidato presidencial, que afirma no haber conocido nunca al financiero, fallecido en prisión en 2019, Bill Clinton se ha enfrentado a numerosos elementos materiales que demuestran su pasada cercanía con Jeffrey Epstein. En particular las fotos, sin ninguna explicación del contexto, donde lo vemos acompañado de mujeres jóvenes, con el rostro enmascarado para preservar su identidad. Es imposible precisar si eran menores de edad, ni si se cometió algún acto ilícito. Una de las fotos lo muestra en la piscina, con Ghislaine Maxwell. “Jeffrey Epstein estuvo en la Casa Blanca diecisiete veces cuando Bill Clinton era presidenteseñaló el republicano James Comer, presidente del Comité de Supervisión, antes de que comenzara la audiencia. Se sabe que Bill Clinton voló en el avión de Jeffrey Epstein al menos veintisiete veces. »
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