La fecha límite del 10 de diciembre parece cada vez más aleatoria. “No tenemos información sobre lo que está sucediendo en la Comisión, lo cual es inusual. Esto nos sugiere un posible aplazamiento de la fecha”, señala un fabricante de automóviles. “Podría retrasarse. Y es por una buena razón, porque todavía estamos trabajando en ello”.confirma el Comisario europeo de Transporte y Turismo Sostenible, Apostolos Tzitzikostas, en una entrevista con cuatro periódicos europeos, entre ellos Los ecos.
La industria automovilística europea tendrá que esperar el veredicto de Bruselas, quizás hasta enero, para saber con qué salsa corre el riesgo de ser devorada. Es cierto que la Comisión tiene mucho que hacer ante demandas divergentes, si no contradictorias, entre países, fabricantes y entre estos últimos y los fabricantes de equipos.