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Frenar la inercia administrativa sobre los títulos obtenidos en el extranjero. El Tribunal Administrativo Regional del Lacio marca un evidente punto de inflexión: no sólo reconoce la ilegitimidad de los retrasos del Ministerio de Educación y Mérito, sino que impone el nombramiento inmediato del profesor y, en caso de un nuevo impasse, activa un comisario ad acta para sustituir a la administración.

la decisión

La sección TAR constató la falta de aplicación de las disposiciones anteriores que exigían el reconocimiento del título de especialista obtenido en España y, en consecuencia, el acceso al puesto de profesor de que se trata. No sólo eso. El Consejo adopta una medida incisiva para garantizar la eficacia de la protección: ordena la estipulación inmediata del contrato por tiempo indefinido y hace nombrar un comisario ad acta, llamado a sustituir a la administración en caso de inercia adicional más allá del plazo. Una herramienta extraordinaria, que marca el paso de una justicia puramente declarativa a una justicia capaz de impactar concretamente en la acción administrativa.

Los efectos esperados

La decisión se produce en un contexto caracterizado por procedimientos lentos y desiguales para el reconocimiento de cualificaciones extranjeras, con repercusiones directas en las carreras de los docentes. El TAR especifica que ya no es tolerable un sistema en el que, a pesar de decisiones favorables, la administración retrasa o incumple las obligaciones necesarias. El riesgo, a falta de un cambio de ritmo, es el de un recurso cada vez más frecuente a instrumentos de sustitución, con efectos perturbadores para la organización ministerial. La indicación del juez capitolino es, por tanto, una advertencia clara: son necesarios plazos determinados, transparencia procesal y pleno respeto de las decisiones judiciales. El mensaje es inequívoco.

Cualquier retraso en el reconocimiento de un título válidamente obtenido en la UE no sólo afecta a la situación del interesado, sino que compromete la continuidad educativa y la propia eficacia del sistema. La certeza de los horarios se convierte en un componente esencial de los derechos de los docentes.

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