Cuchillos, nudillos de bronce, garrotes, cadenas e incluso aturdidores eléctricos. Cada vez más niños andan por ahí con las llamadas “armas inapropiadas”. Un fenómeno en aumento en Italia donde, sin embargo, la tasa de delitos menores, aunque está aumentando, sigue estando entre las más bajas de Europa. Si la trágica muerte de Abanoud Youssef, un joven de 18 años asesinado en la escuela por un chico apenas un año mayor que él, ha vuelto a poner de relieve la violencia juvenil, son ahora las investigaciones del centro de investigación Save the Children, realizadas con el apoyo de los Ministerios de Justicia y de Interior, las que intentan fotografiar con mayor precisión el alcance de la circulación de armas blancas entre los menores. Este es un avance del informe titulado “A punta de pistola. Una investigación sobre la propagación de la violencia entre los jóvenes entre la percepción y la realidad” que se presentará en marzo.
Los primeros datos no son tranquilizadores. En cinco años, el número de menores denunciados por portar armas inadecuadas se ha más que duplicado. De 2019 a 2024, pasaron de 778 a 1946. Y la tendencia parece destinada a empeorar: sólo durante el primer semestre de 2025, los menores detenidos con cuchillos, palos y cadenas ya suman 1.096. El número de menores en contacto con la justicia por ser sospechosos o responsables de un delito también ha aumentado ligeramente en los últimos 10 años: 329 por cada 100.000 habitantes en 2014, aumentaron a 363 en 2023.
Esta tasa, sin embargo, sigue siendo una de las más bajas entre los países europeos (en 2023, 2.237 por 100.000 habitantes en Alemania, 1.608 en Francia, 2.118 en Austria, 824 en Suiza, incluso 8.403 en Hungría, con un aumento de más del 1.000% desde 2014).
“Esperamos un debate que no explote estos episodios dramáticos, sino que realmente coloque la cuestión de la juventud en el centro de la agenda política. Al hacerlo, es esencial tener en cuenta que los casos de violencia entre los jóvenes a menudo encajan en un vacío mayor: el de los lugares y las relaciones capaces de acoger”, afirmó Giorgia D’Errico, directora de relaciones institucionales de Save the Children.
La organización que lucha desde hace más de 100 años para salvar a los niños y niñas en peligro expresa su profunda preocupación por algunas medidas del paquete de seguridad que está examinando el Gobierno, en particular aquellas que introducirían una gestión de seguridad pública del comportamiento juvenil aplicada a gran escala y un refuerzo de las medidas de inclusión en favor de los menores extranjeros no acompañados, que “corren el riesgo de tener un impacto negativo en los derechos de las niñas, los niños y los adolescentes”. “Necesitamos un compromiso colectivo y políticas basadas en la prevención, la inclusión y la educación, que hagan hincapié en la escucha, el apoyo psicológico, la educación relacional y el apoyo a las familias y a las escuelas para construir comunidades dinámicas. Sólo así – explica D’Errico – será posible intervenir sobre las causas y no sólo sobre los efectos de la violencia”.
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