“Canciones rebeldes. 12 piezas que cambiaron su época”, de Vincent Brunner y Karim Friha, cómic Gallimard, 106 páginas, 22 euros, digital 16 euros.
“Todos somos antifascistas. Cantamos contra la opresión”, de Etienne Augris, Julien Blottière, Jean-Christophe Diedrich y Véronique Servat, Le Détour, 272 p., 20,90 euros.
Cada uno tiene su propio ritmo de ira y esperanza, pero todos se reducen a la misma rebelión del cuerpo. Cualquiera que sea su historia, las canciones de resistencia plantean una única pregunta: ¿podemos dar voz sin perder la vida? “Tú tienes tus tanques. Yo tengo las canciones. (…) Soy más fuerte que tú porque el tiempo desgasta los tanques, mientras fortalece las canciones”escribió el músico griego Mikis Theodorakis (1925-2021), que vivió la cárcel bajo la dictadura de los coroneles.
Este optimismo de los vulnerables trae consigo dos libros que celebran la dimensión emancipadora de los estribillos comprometidos: por un lado, Todos somos antifascistasun animado ensayo escrito en coautoría por cuatro historiadores, Etienne Augris, Julien Blottière, Jean-Christophe Diedrich y Véronique Servat; por el otro, Canciones rebeldesun cómic apasionante de Vincent Brunner y Karim Friha. Por supuesto, la ambición de los dos volúmenes no es del todo idéntica: el ensayo colectivo examina veinticinco piezas que van desde la Revolución Francesa hasta la época contemporánea y nos llevan desde Brasil (Apesar de vozde Chico Buarque) a Sudáfrica (Dame esperanza Jo’Annapor Eddy Grant), a través de Lituania (Zog nit keynmolpor Hirsch Glik); el cómic regresa en doce piezas a partir del día 20Y siglo, algunos de los cuales son menos directamente políticos (p. ej. Soplando en el vientopor Bob Dylan).
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