Hoy y mañana, 17 de febrero, la Estación Leopolda de Florencia volverá a llenarse de copas para la 33ª edición de la Colección Chianti Classico. El evento, convertido ya en un ritual para los operadores y la prensa, reúne a 223 empresas -una cifra récord- y 680 etiquetas de la denominación. Entre ellos, 190 Riserva y 185 Gran Selezione. Traducido: una fotografía amplia, quizás enciclopédica, del estado del arte de Gallo Nero. El tema elegido para 2026 es “El vino es cultura”. Una fórmula exigente que, en el caso del Consorcio del Vino Chianti Classico, encuentra una base histórica precisa: 1716, año en el que se establecieron por primera vez los límites oficiales de la región. Un registro que se menciona a menudo y que se convierte aquí en el tema central. La idea es que en Chianti Classico el vino no sea sólo un producto agrícola, sino la expresión de una construcción cultural estratificada, compuesta por paisaje, arquitectura rural, archivos, granjas (alrededor de 150) y más de 300 sitios históricos protegidos. Entre Florencia y Siena, tras siglos de rivalidad y luego renacimiento, las colinas del Chianti han sedimentado un patrimonio que hoy forma parte integrante de la historia del vino. El Consorcio también destaca este punto a la luz de las recientes regulaciones europeas que otorgan a los consorcios un papel más activo en la promoción del enoturismo. No sólo productores, por tanto, sino gestores de acogida y guardianes de un sistema complejo donde deben coexistir economía y protección del territorio. Las cifras de la Colección confirman la centralidad del evento: 223 empresas presentes, 680 vinos para degustar, una gama de añadas que permite leer direcciones y tendencias. Además del vino, también hay un espacio para el aceite Chianti Classico DOP: 32 etiquetas para degustar y seis empresas con mostradores específicos. “Oro verde” como complemento identitario y no como simple acompañamiento. Entre los momentos de análisis en profundidad, destaca el “Chianti Classico 2000”, un proyecto lanzado para renovar la viticultura en la región sin perder de vista la protección del medio ambiente. Dieciséis años de trabajo, divididos en tres ciclos, con verificaciones de campo, recolección de datos y publicación de los resultados. Un camino que ha incidido en la selección clonal y en la definición de modelos más acordes con el territorio, hoy también reinterpretado a la luz del cambio climático. El seminario dedicado contará con la presencia del enólogo Carlo Ferrini, uno de los protagonistas científicos del proyecto, con la moderación del crítico y periodista Daniele Cernilli. El objetivo declarado es medir el legado de esta experiencia y comprender en qué medida contribuyó a construir la identidad contemporánea de la confesión.
Abierto al público el martes 17 de febrero, de 10 a 19 horas, con la posibilidad de participar en visitas a los viñedos de la mano de Luca Marchiani, Riccardo Margheri, Leonardo Romanelli y Bernardo Conticelli, así como la posibilidad de adquirir una selección de etiquetas y merchandising de Gallo Nero. Inmersión total, como se esperaba. En Leopolda, el Chianti Classico ocupa un lugar central: figuras sólidas, larga memoria, ambición cultural. Luego, como siempre, la palabra vuelve a ser las copas.