Largas colas en las gasolineras, subida de precios y primeros cuellos de botella: la crisis energética derivada de la escalada iraní afecta a los automovilistas en Gran Bretaña y empieza a mostrar sus primeros efectos en Alemania.
En Glasgow, Escocia, cientos de automovilistas hicieron fila en una estación de servicio en Springburn el martes. Las imágenes muestran largas colas mientras varios surtidores de gasolina ya han sido vaciados. Muchos conductores buscan repostar antes de que los precios suban aún más, informa STV News.
El litro medio de diésel en el Reino Unido cuesta ahora 182,8 peniques (unos 2,14 euros). Esto significa que, por primera vez desde diciembre de 2022, el depósito de 55 litros de un coche familiar típico supera las 100 libras esterlinas a 100,52 libras (unos 117,60 euros). Desde el inicio del conflicto en Oriente Medio el 28 de febrero, el precio del diésel ha aumentado 40 peniques por litro (unos 0,47 euros).
La gasolina también se está volviendo significativamente más cara. El precio medio es de 152,8 peniques el litro (unos 1,79 euros), unos 20 peniques más desde el inicio de la guerra (unos 0,23 euros). Según “STV News”, el pico anterior se produjo en junio de 2022.
Toda la información sobre el caos de tanques en Escocia:
- En las zonas rurales de Escocia, el diésel cuesta hasta 217 peniques el litro, según STV News
- Los conductores recurren a grandes almacenes como Costco, lo que genera largas colas
- El primer ministro Keir Starmer convoca al equipo de crisis de Cobra para discutir la situación del mercado energético
- El gobierno está buscando ayudas específicas para familias de bajos ingresos a medida que los costos de la energía continúan aumentando.
- Las previsiones prevén que la factura energética anual media aumente casi 300 libras esterlinas desde julio
- Los hogares deberían prepararse para el aumento de los costes de calefacción en otoño y comprobar el potencial de ahorro
La crisis iraní hace subir los precios del petróleo y la energía
El trasfondo de la explosión de precios es el fuerte aumento de los precios del petróleo tras la escalada en Irán. Teherán está restringiendo el tráfico de petroleros a través del estratégico Estrecho de Ormuz. Esto aumenta las preocupaciones sobre la escasez de suministro y hace subir los precios mayoristas.
Si bien el límite gubernamental reducirá inicialmente las facturas de electricidad y gas de 117 libras esterlinas (unos 137 euros) a 1.641 libras esterlinas (unos 1.920 euros) al año a partir del 1 de abril, los analistas ya advierten sobre la próxima ola. La consultora Cornwall Insight predice que la factura anual para el período julio-septiembre aumentará a 1.929 libras (unos 2.258 euros), o un aumento del 18%.
La presión política está aumentando. Con su plataforma Truth Social, el presidente estadounidense Donald Trump pidió a países como Gran Bretaña que asuman una mayor responsabilidad por la seguridad en el Golfo Pérsico en el futuro. Las tensiones no sólo están ejerciendo presión sobre las relaciones diplomáticas, sino también sobre las billeteras y la vida cotidiana de muchos británicos.
En Alemania existen modelos similares a los de Glasgow.
Patrones similares a los de Glasgow ahora también son evidentes en Alemania y las regiones vecinas, aunque hasta ahora menos pronunciados y más limitados regionalmente.
Informes recientes sugieren que el aumento de los precios y la incertidumbre sobre la oferta están provocando escasez local inicial y respuestas evasivas. En la frontera checo-alemana, por ejemplo, se dieron casos aislados en los que las gasolineras ya no pudieron ofrecer temporalmente diésel o súper. En ocasiones los conductores tenían que seguir conduciendo sin haber logrado nada.
Al mismo tiempo, el gobierno federal ya advirtió públicamente en primavera sobre posibles cuellos de botella si la situación en Oriente Medio empeoraba aún más, una señal que, según la experiencia, aumenta la sensibilidad de los consumidores.
El efecto de evasión transfronteriza y acaparamiento es aún más evidente: recientemente hubo una verdadera avalancha de conductores alemanes hacia las ciudades fronterizas polacas después de que los precios fijados por el gobierno estuvieran en algunos casos más de 80 centavos por debajo del nivel alemán.
Los movimientos del turismo en la piscina se consideran un primer indicador de estrés en el mercado
Desde un punto de vista económico, estos movimientos del turismo en la piscina se consideran un primer indicador de tensión en el mercado. Ocurren cuando las diferencias de precios son lo suficientemente fuertes como para desplazar espacialmente la demanda adicional. Al mismo tiempo, las autoridades del sur de Alemania informan de un aumento del robo y fraude de combustible, que suele aumentar incluso en épocas de altos precios de la energía, informa “Welt”.
En general, está claro que Alemania aún no se ha visto afectada por compras de pánico generalizadas, pero varios acontecimientos (cuellos de botella locales, comportamiento evasivo e incidentes de seguridad) apuntan a una situación de suministro cada vez más frágil con un creciente nerviosismo entre los consumidores.
Desde el miércoles también está en vigor en Alemania la nueva norma sobre los precios del combustible: sólo se permiten aumentos una vez al día a las 12:00 horas y reducciones a cualquier hora. Sobre todo, esta nueva regla implica más planificación que una reducción automática de precios: en el futuro, los automovilistas podrán orientarse mejor hacia ventanas horarias fijas, mientras que el nivel general de precios seguirá determinado por el mercado del petróleo y los acontecimientos geopolíticos.