Cinco mil millones de euros ya movilizados en proyectos de regeneración urbana y un objetivo de más de 10 mil millones. Cinco años después del nacimiento del fondo Impact, Coima reiteró el énfasis puesto en la transformación de las ciudades italianas con la presentación ayer en Roma del informe Impact, una verdadera agenda para apoyar el desarrollo de la economía real y apoyar al gobierno en la definición de prioridades estratégicas.
Los resultados de los primeros años de actividad del fondo Coima Esg City Impact confirman la capacidad de activar capital institucional y asociaciones público-privadas en proyectos de gran escala, con intervenciones que han generado más de 13 mil empleos, 3,6 mil millones en actividad económica y 1,9 mil millones en contribución al PIB nacional. Entre los proyectos emblemáticos se encuentran la Villa Olímpica de Milán, destinada a convertirse en una residencia de estudiantes con 1.700 camas, la regeneración del aeropuerto de Porta Romana en MilanoSesto y la reurbanización del antiguo cuartel Guido Reni en Roma, demostrando cómo la inversión inmobiliaria puede transformarse en una palanca industrial y social.
En el centro de la presentación del informe estuvo sobre todo la agenda de regeneración urbana, señalada como un punto decisivo para el crecimiento del país. El director general y fundador de Coima Manfredi Catella (foto) destacó que Italia parte de una posición desventajosa en la evolución de las ciudades, pero que se trata de un “retraso que yo calificaría de competitivo: a veces llegar tarde permite actualizar la agenda”, destacando la posibilidad de construir un modelo más moderno y coherente con los desafíos de la transición energética y social. Desde este punto de vista, surge la necesidad de una estrategia nacional de regeneración urbana basada en un mapeo de áreas prioritarias, en objetivos mensurables y en procedimientos de autorización más rápidos y predecibles, así como en el fortalecimiento de la gobernanza entre inversores, administración pública y gobierno para monitorear el progreso de la transición urbana.
El fondo, en el que participaron los principales inversores
instituciones como Intesa Sanpaolo, fondos de seguridad social y fundaciones bancarias, se basa en el principio de inversión de impacto, cuyo objetivo es “integrar plenamente el rendimiento económico con el impacto ambiental y social”.