Las interrupciones en la nube muestran la vulnerabilidad de nuestro mundo digital. El experto en TI Dennis-Kenji Kipker explica cómo prepararse adecuadamente.
Mucha gente sólo se da cuenta de cuánta infraestructura invisible hay en la vida cotidiana cuando se produce una interrupción: los correos electrónicos no se envían, las reuniones no comienzan, no se puede acceder a los sitios web. Estos eventos rara vez involucran un solo servidor roto; a menudo son reacciones en cadena: un problema con un servicio en la nube, reenvío de tráfico incorrecto, un mal funcionamiento del DNS o un participante de la red externa que no funciona como se esperaba.
El Prof. Dr. Dennis-Kenji Kipker es abogado e informático. Como director del cyberintelligence.institute, realiza investigaciones y consultoría internacionales sobre ciberseguridad, resiliencia digital y derecho cibernético en China y Estados Unidos. Forma parte de nuestro Círculo de Expertos. El contenido representa su opinión personal basada en su experiencia individual.
¿Cómo pueden los particulares seguir actuando incluso en caso de quiebra?
Por lo tanto, cree una copia de seguridad fuera de línea para situaciones críticas. Pueden ser simples archivos de trabajo guardados, una lista de contactos importantes, información médica o una plantilla importante, todo localmente en su dispositivo o impreso.
¿Cómo pueden las empresas seguir siendo capaces de actuar sin acabar en una proliferación de herramientas?
Aquí las cosas parecen un poco más difíciles que para los particulares, ya que hoy en día la gran mayoría de las empresas dependen a diario de la nube. La mayor ventaja es un plan que funcione en caso de emergencia. Un canal de comunicación claro es clave: ¿quién informa a quién, a través de qué canal y con qué rapidez se espera que falle la nube? Una lista de prioridades también puede ser útil: ¿qué debe volver a estar operativo en 4 horas, qué debe estar en funcionamiento dentro de 24 horas y qué puede esperar?
Si utiliza servicios en la nube, también debe tener las páginas de estado oficiales y el portal de administración del proveedor listos para marcar. Al mismo tiempo, vale la pena hacer una comprobación rápida del estado de Internet: ¿hay un segundo acceso a Internet como alternativa? ¿Están al menos documentados los servicios centrales (resolución de DNS, VPN, telefonía)? ¿Y está claro cómo recurrir a soluciones de emergencia locales en caso de cortes? Se recomiendan simulacros de emergencia periódicos para alternativas digitales para ensayar las emergencias.
¿Cómo se ve una configuración concreta con una carpeta de interrupción de la nube?
Cree una carpeta de cortes de emergencia conocida por el equipo. Contiene contactos de emergencia, los códigos de acceso/respaldo más importantes (almacenados de forma segura) y las tres soluciones alternativas más importantes, como reuniones telefónicas en conferencia, acceso a la última copia sin conexión de archivos importantes y un breve informe de estado para los clientes. La carpeta no tiene que ser perfecta, pero debe existir y mantenerse y todos en la empresa deben conocerla.
¿Qué se puede aprender de las interrupciones pasadas en la nube?
Las autopsias disponibles públicamente muestran con qué rapidez un problema local se convierte en un efecto dominó. Un ejemplo de ello es la interrupción de AWS en octubre de 2025 o la interrupción de Cloudflare en noviembre de 2025. La lección de todos los acontecimientos de los últimos años: incluso unos pocos minutos son suficientes para una reacción en cadena digital, si los procesos de TI conectados en red no tienen buffer y si un solo componente (DNS, identidad, gestión del tráfico) trae consigo muchos servicios dependientes. La conclusión es: la nube no es automáticamente insegura, pero no está automáticamente disponible todo el tiempo, aunque a veces nos lo parezca ahora. Por eso la redundancia digital es más importante que nunca en estos tiempos.