Platos típicos y reconfortantes platos serranos. El invierno es la estación que te invita más que ninguna otra a mantenerte abrigado, dentro de las paredes de tu hogar y en la comodidad de tus propios hábitos. Pero para quienes se dedican a descubrir nuevos lugares, la búsqueda de sabores auténticos y platos que calienten el cuerpo y el alma es parte del itinerario. Descubrir la gastronomía local a lo largo de tu itinerario no sólo enriquece cada parada con experiencias únicas, sino que te permite entrar en contacto con las tradiciones y territorios atravesados, transformando un simple itinerario invernal en una historia de sabor y cultura.
Siete destinos para degustar platos que calientan el corazón del invierno
Desde el norte de Europa hasta destinos en el extranjero, aquí presentamos un itinerario de viaje por carretera en busca de los “alimentos reconfortantes” más emblemáticos del mundo que convierten el viaje en una oportunidad para experimentar la estación fría de una manera nueva. Siete destinos propuestos por CamperDays para transformar cada etapa en un descubrimiento gastronómico que describe los territorios a través de sus sabores más típicos.
1. Val d’Aosta – Curtido de polenta
Rodeado de los picos más altos de Europa, el Valle de Aosta es un destino ideal durante los meses de invierno, especialmente para aquellos que quieren combinar naturaleza, deporte y tradiciones gastronómicas. Los pequeños pueblos alpinos repartidos a lo largo del valle ofrecen auténticos miradores y ambientes íntimos, mientras que las carreteras panorámicas proporcionan fácil acceso a las zonas de esquí y a los principales puntos de observación de los glaciares. Después de un día al aire libre, el consuelo llega a la mesa con la polenta concia, el plato emblemático de la cocina del Valle de Aosta: una preparación caliente elaborada con harina de maizenriquecido con mantequilla y quesos locales fundidos, que simboliza para muchos un verdadero ritual invernal, que repara el cuerpo de los rigores de las temperaturas de la montaña.
2. Alemania, Baviera – Apfelküchle
El corazón de Baviera, una región característica del sur de Alemania, está atravesado por la “Ruta Romántica” (“Romantische Straße”), una de las carreteras más pintorescas del mundo, a lo largo de la cual los paisajes bávaros de cuento de hadas adquieren en invierno un encanto especialmente evocador. Esta ruta es perfecta para viajar en autocaravana, gracias a zonas de descanso bien equipadas y a las cortas distancias entre una etapa y otra. Entre pasear por los centros históricos y visitar los mercados, es imprescindible una pausa dedicada al Apfelküchle: buñuelos de manzana se sirve caliente, a menudo con salsa de azúcar, canela o vainilla; Este postre típicamente bávaro es perfecto para disfrutar de un descanso regenerador durante todo el viaje.
3. Finlandia, Laponia – Lohikeitto
Viajar a Laponia durante el invierno es sumergirse en un paisaje ártico de bosques nevados, lagos helados y cielos que, en las noches despejadas, se iluminan con el resplandor esmeralda de las auroras boreales. Especialmente en el norte de Finlandia, para quienes buscan experiencias tranquilas y auténticas, las carreteras permiten paradas en pueblos remotos y zonas naturales no contaminadas. Para afrontar el frío extremo de estas latitudes, la comida reconfortante juega un papel fundamental. El Lohikitto, el sopa cremosa de salmón, patatas y eneldoes uno de los platos más representativos de la tradición finlandesa y parada gastronómica imprescindible durante un viaje a estas tierras glaciares; Sencilla y consistente, esta especialidad servida caliente se convierte en un precioso aliado contra las heladas laponas.
4. Quebec – Poutine
Explorar Quebec por carretera durante la estación más fría del año significa cruzar una naturaleza prístina, donde las carreteras que conectan las grandes ciudades, como Montreal y Quebec, con las zonas rurales serpentean a través de bosques cubiertos de nieve y ríos helados. Este país, caracterizado por un rico patrimonio cultural francófono, ofrece paradas ideales para quienes deseen pasear por parques naturales con un telón de fondo de paisajes blancos inmaculados. Después de un día entre las bellezas de la naturaleza, el mejor manjar para refrescarse es la poutine, el plato emblemático de la cocina quebequense compuesto por papas fritas crujientesaderezado con queso y salsa picante: una comida callejera capaz de satisfacer especialmente los paladares más gourmet.
5. Japón, Hokkaido – Ramen
La isla de Hokkaido, la más septentrional del archipiélago japonés, es especialmente recomendable para un itinerario invernal, con sus carreteras panorámicas y sus paisajes que alternan montañas nevadas, pueblos característicos y onsen, las típicas fuentes termales que salpican la región. En esta isla, viajar por carretera permite descubrir lugares menos transitados de Japón, como el Parque Nacional Volcánico Shikotsu-Toya, cubierto de bata blanca en invierno y a sólo unos kilómetros de Sapporo, la capital de la región. Precisamente en esta ciudad podrás detenerte a degustar el ramen en su versión más clásica, la elaborada con caldo de misocon fideos, carne y verduras; Esta icónica especialidad japonesa es la delicia cálida ideal para recuperar energía y calor después de un día rodeado de paisajes nevados.
6. Livonia letona – Sklandrausis
Livonia, una región histórica que hoy incluye partes de Letonia y Estonia, es el destino perfecto para una aventura por carretera en invierno, con recorridos panorámicos que pasan por bosques cubiertos de nieve, lagos helados y pequeños pueblos con encanto nórdico. Viajar a esta región permite descubrir lugares poco conocidos a lo largo de las costas heladas del Mar Báltico y entre los mercados tradicionales de los centros históricos de Cēsis y Tartu, donde sumergirse en la atmósfera invernal del Báltico. Durante una parada gastronómica en esta pequeña región, no se puede dejar de degustar Sklandrausis, el pastel rústicopreparado con masa de centeno, relleno de camote y zanahoria y aromatizado con semillas de comino y canela. Este plato típico de la cocina de Livonia, donde se encuentran lo dulce y lo salado, también se puede disfrutar en el desayuno: una envolvente llamada de atención para empezar bien el día y afrontar los rigores del invierno.
7. Perú – Anticuchos
La región de Lima y la zona andina del Cusco son dos destinos imprescindibles en un viaje en autocaravana para descubrir la cultura y gastronomía peruana. Las carreteras que conectan la capital con los pueblos andinos ofrecen impresionantes vistas de montañas, valles y mercados locales, como los de San Pedro en Cusco y Pisac en los Andes, paradas obligadas donde perderse por completo en los colores y aromas de la gastronomía local. Después de un día por carreteras de montaña y bulliciosos mercados, una parada imprescindible está dedicada a los anticuchos, el emblemático brochetas peruanaslos preparados con carne de res marinada en especias, vinagre y ají, y finalmente asada sobre brasas; Los anticuchos son la comida reconfortante definitiva para terminar un día en las montañas andinas.
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