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Hasta: 4 de marzo de 2026 • 7:42 p.m.

La Comisión Europea quiere que el “Made in Europe” sea un requisito más común en la producción. El objetivo es fortalecer la economía europea. Ahora se ha presentado el proyecto de ley correspondiente.

Para que la economía europea vuelva a la senda del crecimiento, la Comisión Europea quiere que en el futuro determinados productos se fabriquen en Europa. Esto incluye, entre otros, coches eléctricos y componentes de automoción, bombas de calor y sistemas fotovoltaicos, así como importantes materiales de construcción como el hormigón y el aluminio.

El Comisario europeo de Industria, Stéphane Séjourné, presentó en Bruselas un proyecto de ley para apoyar a la industria. “Creará empleo canalizando el dinero de los contribuyentes hacia la producción europea, reduciendo nuestras dependencias y fortaleciendo nuestra seguridad y soberanía económicas”, explicó Séjourné.

El objetivo de la Comisión es, entre otras cosas, mejorar la competitividad europea frente a las importaciones baratas procedentes de China. Por tanto, la propuesta establece que en el futuro deberán aprobarse niveles elevados de inversión extranjera directa.

Críticas de la economía alemana

Sin embargo, las propuestas de la economía alemana han sido criticadas: según muchos grupos de presión, demasiado burocráticas y demasiado proteccionistas.

La Asociación de Empresas Municipales, por ejemplo, ha advertido sobre una ralentización de la transición energética y un aumento de los precios de la energía. La presidenta de la Asociación de la Industria del Automóvil, Hildegard Müller, ha pedido reformas más amplias para hacer más competitivas las economías alemana y europea. La Cámara de Comercio e Industria de Alemania criticó la injerencia en las decisiones de las empresas.

“Los requisitos adicionales, las pruebas de origen extensas y los altos requisitos en los llamados mercados líderes suponen una carga especial para las pequeñas y medianas empresas”, advirtió Volker Treier, jefe de comercio exterior de la DIHK. Esto cuesta tiempo, dinero y competitividad. Los estados miembros de la UE y el Parlamento aún necesitan llegar a un acuerdo para que la propuesta se convierta en ley.

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