La facturación generada por las empresas de Assom asciende a 307 millones de euros. Cada año se procesan una media de más de 60.000 toneladas de aceitunas, el 58% de las cuales son de origen italiano. El resto procede principalmente de la UE y de terceros países.
“El déficit histórico de la producción de aceitunas de mesa, en relación con la demanda del mercado, se hace sentir – añade Moreschini -. Nuestras empresas absorben completamente la producción italiana de aceitunas y luego recurren a las importaciones para satisfacer la demanda cada vez mayor”.
Producción de petróleo
Un déficit en relación con la demanda interna e internacional del que el mundo del aceite de oliva también es consciente, ya que la producción de aceite también es estructuralmente deficitaria en relación con la demanda interna e internacional. Sin embargo, según Assom, la producción de aceitunas de mesa puede representar una alternativa válida para diversificar la producción de las empresas olivareras que, en su gran mayoría, ya cuentan con cultivares o variedades de doble uso y que, por tanto, podrían permitir hacer malabares entre la producción de aceitunas o de aceite en función de la demanda del mercado y de los precios relativos.
“En nuestra opinión – añadió Moreschini – es importante iniciar una reflexión con toda la cadena productiva del aceite de oliva y con el mundo académico, involucrado en la conferencia de hoy, con el objetivo de valorizar las propiedades organolépticas y sensoriales de las aceitunas de mesa que, quizás, aún no son tan conocidas como deberían”.
“Y es necesario apoyar el fuerte crecimiento del sector – añadió el director científico de Assitol, Igor Calderari – a través del diálogo con instituciones clave a nivel internacional, como el Consejo Oleícola Internacional y la Comisión Europea. Y la formación, el reconocimiento de normas capaces de garantizar la calidad, el sabor y la seguridad alimentaria de los productos son las prioridades de nuestra agenda en Bruselas y Madrid (sede del Coi)”.