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El hígado del paciente flota en el aire. Las venas parecen bulbos de jengibre, sólo que en verde neón. “Si miras de cerca, puedes ver siete pequeños puntos”, dice Verena Uslar del Hospital Pius de Oldenburg, mirando a través de gafas especiales. “Estos son tumores”.

El científico está preparando una complicada operación de cáncer de hígado. Para ello, agarre el aire, tire, gire y gire. El órgano virtual sólo es visible para usted a través de gafas de realidad aumentada. Las imágenes de TC aparecen tridimensionales y de color verde brillante en el centro del quirófano.

Lo que parece ciencia ficción es ahora parte de la vida cotidiana en el hospital Pius de Oldenburg. La clínica es uno de los cinco centros de holomedicina del mundo que se especializan en operaciones que utilizan imágenes tridimensionales de órganos.

Esto permite a los médicos reconocer mejor los tumores y operar en consecuencia. Sin imágenes tendrían que extirpar gran parte del órgano afectado y, en el peor de los casos, el paciente no sobreviviría. Pero así es como los médicos pueden actuar de forma selectiva. “Después del hígado quedará como queso suizo”, vaticina Uslar.

Cómo será la medicina del futuro

Esta no es ni mucho menos la única tecnología de vanguardia con la que trabaja el hospital. Los médicos han estado experimentando con la luz: pueden cambiar el color de las luces de operación para lograr un mejor contraste o usar comandos de voz para encender y apagar las luces. Pronto, en lugar de las dos lámparas grandes habituales, 70 luces pequeñas se alinearán automáticamente para que los cirujanos nunca proyecten sombras en la mesa de operaciones.

Actualmente el Hospital Pío está renovando toda el área operativa: robots y Inteligencia artificial Se utilizan asistencia, cámaras especiales, conmutación en vivo y resoluciones de imagen. Por ejemplo, durante un procedimiento, los médicos pueden inyectar al paciente una solución segura que se propaga a través de los vasos sanguíneos. Con una luz especial, los vasos sanguíneos se iluminan en verde brillante en el monitor y los cirujanos pueden ver mejor su trayectoria.

El Hospital Pío también está realizando investigaciones sobre el ruido de fondo. Un quirófano vibra, pita y pita constantemente. Esto cuesta mucha energía a los médicos, informa el director de la clínica, Dirk Weyhe. “Es tan dinámico e increíblemente agotador durante horas”. Los pequeños auriculares inalámbricos están diseñados para permitir sólo los sonidos y las conversaciones que los cirujanos realmente necesitan.

Muy poco personal: “Nos dirigimos hacia una catástrofe total”

“La medicina del futuro empieza hoy”, dice Weyhe mientras nos guía por los nuevos pabellones. “Este es ahora el quirófano más moderno de Alemania.” Otros hospitales también trabajarán con métodos similares, pero no en la misma medida.

Para el profesor, el uso de gafas AR y otras tecnologías no es un truco, sino una necesidad urgente. “Pronto no habrá más personas que puedan encender y apagar las luces”. Se refiere a una previsión de la consultora PwC sobre las vacantes en el sector sanitario alemán: según ella, en 2035 podrían faltar casi 1,8 millones de trabajadores cualificados. “Nos dirigimos hacia una catástrofe total”, afirma Weyhe. “El tamaño es gigantesco”.

Según sus propias declaraciones, la Asociación Alemana de Hospitales también apuesta por el progreso técnico: se libera al personal, aumenta la seguridad para los pacientes y los hospitales funcionan de forma más económica. Es fundamental que la inteligencia artificial se utilice como ayuda bajo supervisión humana.

Con gafas y simulador: cómo practican los médicos en el laboratorio

Un ejemplo es la formación y el perfeccionamiento: con gafas especiales, los nuevos empleados pueden tener una visión general y explorar virtualmente cada rincón del Hospital Pius. Si levantas la mano izquierda verás un mapa para orientarte. Con las flechas podrás navegar por los pasillos, ver vídeos explicativos de tus compañeros y echar un vistazo a los quirófanos. “Incluso se pueden abrir los armarios y echar un vistazo virtual a los dispositivos”, explica el médico jefe Robert Templin.

Los futuros médicos podrán incluso operar una hernia inguinal utilizando un simulador. Maneja instrumentos médicos reales, siente resistencia y puede seguir todo virtualmente a través de un monitor. “También puedes provocar sangrado”, dice Templin. Incluso los ruidos provenientes del quirófano son simulados: de fondo se escuchan pitidos, silbidos y timbres constantes.

Desde el punto de vista de los médicos, el uso de simuladores está muy retrasado, pero no es en absoluto una norma. “Todo el mundo simula: en los viajes espaciales, en la Fórmula 1 o en la Bundeswehr”, afirma Weyhe. “Somos los únicos que practicaremos con pacientes, en 2026. Esto no es posible, simplemente tenemos que tener tecnología digital”. Incluso los médicos experimentados se entrenan con el simulador antes de un procedimiento complicado. “La fuente de error es menor si practicas”.

Si una operación es especialmente difícil, la clínica crea un modelo 3D de los órganos. El hígado reimpreso de un paciente parece engañosamente real: tiene forma de cuña, es ligeramente grasoso y huele a canela. “En realidad, contiene canela para darle color”, explica Weyhe. Durante la operación de prueba, los médicos usan gafas especiales y virtualmente pueden proyectar tumores en el hígado delante de ellos.

Experto como avatar en urgencias

Los especialistas no siempre están en el lugar. Para las emergencias, el Hospital Pius sigue desarrollando la telemedicina con un desarrollador de software: un médico lleva unas gafas especiales con las que un experto aparece virtualmente en la sala de urgencias como un avatar. El propio experto puede estar a miles de kilómetros de distancia, lo único que necesita es una aplicación.

Juntos pueden revisar toda la documentación del paciente, hablar sobre futuros tratamientos e incluso inclinarse juntos sobre el paciente en la mesa de operaciones. En la aplicación, el experto puede adoptar la perspectiva del médico que trabaja in situ y, por así decirlo, mirar a través de sus gafas.

Se espera que el desarrollo esté listo para su uso este año y también se utilizará en otros hospitales en el futuro. “Nos consideramos un laboratorio”, afirma el director de la clínica, Weyhe. Lo que ha tenido éxito también debería implementarse en otros lugares, como la visita virtual a la clínica o las lámparas autoalineantes.

Triple seguridad: cómo se prepara la clínica ante el peligro

El requisito previo es una conexión a Internet estable y suficiente potencia informática. En Pio Hospital, un piso completo encima del área de operaciones está dedicado exclusivamente a computadoras y sistemas de refrigeración. Todo está doble y triplemente protegido para que el quirófano no quede paralizado en caso de avería. Los datos de los pacientes deben estar seguros y la clínica también debe protegerse de cortes de energía y ataques de piratas informáticos. “Lamentablemente tenemos que afrontar este peligro”, afirma Weyhe. “Este es un problema real”.

Pero esto no es lo único que genera problemas al hospital. Muchas innovaciones aún no son productos médicos aprobados y sólo pueden utilizarse en estudios y con el consentimiento de los pacientes. La Asociación Federal de Tecnología Médica también ve el problema y pide procedimientos de aprobación acelerados, directrices claras para la inteligencia artificial y espacio para realizar pruebas en la práctica clínica diaria.

“La tecnología avanza tan rápidamente que la legislación no puede seguir el ritmo”, afirma el director de la clínica, Weyhe. Las estrictas normas frenan su clínica, por ejemplo en lo que respecta al uso de la holomedicina.

La operación por cáncer de hígado está ahora en pleno apogeo. El quirófano está bañado por una luz azul y hay un olor metálico a sangre. Tres médicos se inclinan sobre el paciente y luego un cirujano le coloca unas gafas especiales. Amplia los tumores, compara nuevamente el holograma con el hígado del paciente y realiza el siguiente corte.

© dpa-infocom, dpa:260314-930-814967/1

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