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Si crees que el único recuerdo que un atleta olímpico puede llevarse a casa es una medalla, estás muy equivocado. A veces lo realmente “precioso” está en otra parte, envuelto en una pequeña caja amarilla procedente de la región de Lombardía con la rosa de Camunian lista para ser guardada en la maleta o, si no basta para satisfacer la necesidad de heroísmo olímpico, vendida en Vinté entre 53,20 y 105,70 euros. Negociable según informa el Corriere della Sera. El caso de los preservativos, entregados a los deportistas en competición, vaporizados en tres días, nos hizo sonreír y suspirar: son jóvenes, son fuertes y luego conocemos la leyenda según la cual las relaciones sexuales agotadoras antes de un espectáculo deportivo son cosa de viejos entrenadores de fútbol. El portavoz del COI incluso añadió un toque de romanticismo: “El día de San Valentín está en pleno apogeo”.

Mientras esperaba que llegaran los nuevos suministros, alguien pensó en hacer un trato. Sin embargo, existe una larga tradición: la distribución gratuita de preservativos a los deportistas es una costumbre consolidada en los Juegos (se repartieron 300.000 en París), creada con el objetivo de prevención y concienciación sobre la salud. Pero con el tiempo, también se ha convertido en un pequeño símbolo “pop” del evento, sobre todo cuando los dispositivos muestran el logo oficial de la edición actual. En Cortina, gracias al ambiente festivo, se agotaron las existencias en un tiempo récord. Pero no hay alarma: el suministro ya ha sido programado y la villa olímpica se prepara para volver a la normalidad. O casi.

La Fundación Milano Cortina ya ha encargado otro lote de 5.000 unidades que llegará próximamente. Más allá de los chistes y las ironías, es el sentido común de prevención lo que guía esta “tradición” olímpica. Al fin y al cabo, la seguridad es lo primero, incluso en un contexto como el de los Juegos de Invierno, donde el frío corta el aire y el ambiente es decididamente menos “caliente” que en las ediciones de verano. Pero también está el lado social. La luger americana Sofía Kirbyquien lleva días manteniendo informados a sus suscriptores con fotos e historias divertidas (estaba buscando cita), parece haber logrado su objetivo.

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