Francia organizó una reunión del G7 sin precedentes en un formato no visto desde la creación del grupo en 1975, invitando a los jefes de los bancos centrales, la Agencia Internacional de Energía, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Un duro golpe para intentar frenar la crisis energética ligada a la guerra en Oriente Medio. En un mes de conflicto, el precio de los hidrocarburos se disparó: +58% por barril de Brent, ¡incluso más que cuando Irak invadió Kuwait en el verano de 1990! El barril de WTI americano supera los 100 dólares y el gas sube bruscamente al +70%. El grupo llama a los países a no prohibir las exportaciones de hidrocarburos o productos relacionados y a actuar de manera concertada para tener las mayores posibilidades de éxito. Mientras tanto, los efectos comienzan a sentirse en la sociedad. En Francia, la semana comenzó con una operación caracol de los transportistas parisinos que protestaban contra la insuficiencia de las ayudas estatales, en su opinión, ante el aumento de los precios del combustible. Pero en Asia, el sector de los semiconductores se ve seriamente sacudido por el bloqueo del Estrecho de Ormuz y la destrucción de la infraestructura de hidrocarburos en el Golfo que afecta a las importaciones de materias primas. La escasez de helio en Qatar está empezando a pesar sobre toda la industria, lo que se espera que provoque retrasos en la producción y entrega de chips en las próximas semanas y un aumento de su coste y, por tanto, de los productos que los integran. Los coches y los smartphones se ven afectados, pero también las consolas de videojuegos. Sony también anunció que la PlayStation 5, cuyos componentes también están confiados a la inteligencia artificial, aumentará en 100 euros a partir del 1 de abril y subirá a 649 euros.
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