Por tanto, las negociaciones para la renovación de los contratos colectivos de salud para el trienio 2025-2027 comenzarán a finales de este mes. De hecho, la mesa Sectorial fue convocada para el 22 de abril y la del Sector Salud el 29 de abril, para la gestión de la atención en salud. El presidente de la Agencia Aran precisó que “la negociación abordará las cuestiones del atractivo del Servicio Nacional de Salud, la mejora de las condiciones de trabajo y la promoción de la profesionalidad. Para el sector, se prestará especial atención a los aspectos organizativos, la conciliación y el desarrollo de habilidades; para la gestión, para mejorar los roles y responsabilidades, para fortalecer el papel en los procesos de toma de decisiones”.
El contenido de los respectivos documentos políticos fue informado en el artículo publicado el 5 de marzo. Todo esto según las reglas del juego actuales que prevén, como sabemos, un cumplimiento riguroso del IPCA – esta vez equivalente al 5,4% de la nómina de 2023 – y muy poca intervención en la organización del trabajo y el bienestar organizacional.
Brechas de personal
El contenido de los futuros contratos siempre estará condicionado por una variable independiente que es el verdadero problema de salud: la escasez orgánica. Desgraciadamente, resulta ilusorio hablar de herramientas como la semana de cuatro días, lagestión de la edadequilibrio entre vida personal y laboral si falta el personal necesario para implementar innovaciones organizativas. El malestar de los trabajadores sanitarios es generalizado y se está transformando en descontento hacia la propia profesión. Consideremos la cuestión de los horarios de trabajo de los administradores de atención médica, que probablemente serán el centro de la renovación.
Alojamiento hospitalario
Arte. 27 del Ccnl de 23.1.2024 intentó resolver un viejo y muy complicado litigio con la predicción del famoso algoritmo y cinco configuraciones distintas de jornada laboral. Pero el sistema ya era entonces precario y provisional y no solucionaba en absoluto el problema de las horas extraordinarias, que “en cualquier caso” se genera fisiológicamente por la falta de directivos, especialmente de médicos. Las soluciones, como parece evidente, son de carácter extracontractual y los responsables de la toma de decisiones (Estados y Regiones) deberán darse cuenta de que cualquiera que sea la innovación prevista por el nuevo contrato, su aplicación está condicionada por situaciones fácticas ajenas al simple tratamiento normativo y económico. Por un lado, si entendemos que el alojamiento hospitalario es tan importante, si no más, que el alojamiento universitario, siempre será demasiado tarde.
Médicos y enfermeras en fuga
Sin embargo, es necesario subrayar una situación que roza lo insoportable en lo que respecta al personal de enfermería y que ni siquiera la mejor renovación de contrato podrá resolver. Para los médicos y enfermeras, ya no se trata sólo de aumentos salariales o mejores condiciones laborales, sino de una revisión completa de su presencia en la atención de salud pública. He mencionado dos profesiones específicas pero, en términos generales, las cuestiones críticas conciernen a todo el personal del NHS, incluso al personal administrativo. Si se menciona a los médicos y enfermeros es por su gran número (ellos solos constituyen el 54% del personal total perteneciente a 56 perfiles profesionales diferentes: aproximadamente 120.000 médicos y 270.000 enfermeros) y la absoluta dificultad de contratarlos, pero sobre todo de retenerlos en el servicio público. Es precisamente este último aspecto el que resulta cada vez más crítico y con algunos ejemplos en el terreno el contexto puede parecer más claro.