Los trabajadores portugueses han anunciado la primera huelga general en 12 años. La movilización, que tendrá lugar el 11 de diciembre, fue proclamada por los principales sindicatos del país, para impugnar las nuevas normas de política laboral propuestas por el gobierno de Luís Montenegro. Entre las propuestas, la de limitar las asignaciones horarias que las mujeres pueden solicitar durante el período de lactancia, la reducción de las bajas por duelo en caso de aborto y normas que, según los sindicatos, facilitarían los despidos y precarizarían los contratos de trabajo. La huelga afectará a todos los sectores públicos, desde el transporte local al nacional, pasando por los hospitales.
Durante semanas, los trabajadores portugueses han estado protestando contra la nueva reforma del gobierno de montenegroque prevé un aumento de la jornada laboral sin incremento significativo del salario, facilita los despidos y limita los permisos parentales, de lactancia y de duelo gestacional. Cinco millones de trabajadores en todo Portugal se verían afectados, de los cuales 1,4 millones (el 54% de los jóvenes) ya tienen contratos precarios. Además, según los sindicatos, el conjunto de medidas afecta también “a las formas y mecanismos de organización y protección colectiva de los trabajadores, ya sea debilitando aún más el derecho de negociación colectiva, distorsionando el derecho de huelga e introduciendo mayores limitaciones al ejercicio de la libertad sindical”. Por este motivo, la Confederación General y la Unión General de Trabajadores Portugueses (CGPT y UGT) convocaron el jueves una gran huelga general de 24 horas. el primero desde 2013.
Ante el descontento, el gobierno todavía parece decidido a continuar con su impulso. “No es cuando estamos en dificultades que debemos improvisar reformas que transformen nuestras estructuras”, declaró el Primer Ministro Luís Montenegro, según el cual la reforma permitirá aumentar el salario mínimo de 920 a 1.500 euros y el salario medio de 1.500 a “2.000-2.500 euros”. Según los sindicatos, esto es Declaraciones “desesperadas”que no reflejan la realidad del cambio, “una desesperación que continúa” cuando el ministro, en declaraciones posteriores, “revisa las cifras y habla de 1.600 euros para el salario mínimo y 3.000 euros para el salario medio”. Declaraciones que, para los sindicatos, “revelan una enorme desapego y falta de respeto hacia la vida de millones de trabajadores que ya hoy, con las reglas que el gobierno quiere fortalecer, se encuentran en dificultades para acceder o pagar la vivienda, comprar alimentos, pagar sus facturas”.
Para Portugal, se trata de la primera huelga general desde 2013, cuando la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) impuso medidas de austeridad excepcionales que incluyeron, entre otras cosas, recortes de salarios, pensiones y servicios públicos, acompañadas de desempleo y precariedad extrema y que fueron recibidas con manifestaciones y huelgas a gran escala.