En un atasco por la mañana. Un artesano escucha política y dice: “Hacen lo que quieren”. Sin ira. Basta de resignación.
Hace unas semanas en un atasco por la mañana. A mi lado hay un artesano en la furgoneta, mirando al frente. Un discurso político en la radio: muchas palabras, ninguna dirección. En el semáforo dice: “De todos modos hacen lo que quieren”. Sin ira. Ninguna indignación. Basta de resignación. Aquí comienza el verdadero problema de la economía alemana.
Un liderazgo cobarde equivale a estancamiento
Si el liderazgo político pierde el rumbo, no se debe al interés propio de los actores individuales. El núcleo es más sistémico. Las coaliciones reúnen cada vez más a socios con agendas fundamentalmente diferentes. No matices. Pero hay ideas contradictorias sobre lo que es “correcto”. Aplicado a una empresa significaría:
Una parte de la dirección quiere ampliar el negocio principal. La otra parte piensa que este negocio es el problema. Pero ambos tienen que decidir juntos.
El resultado: inevitablemente el mínimo común denominador. No por tácticas. No por cinismo. Desde la lógica estructural.
Quien debe mediar constantemente entre imágenes contradictorias envía inevitablemente señales contradictorias. No hay una línea clara. No existe un marco resiliente para que los empresarios inviertan y lideren a largo plazo. Esto no es un fracaso moral. Pero tiene consecuencias. El resultado no es indignación, sino parálisis.
Se posponen las inversiones. Decisiones pospuestas. Responsabilidad asegurada en lugar de asumida. No por conveniencia. Pero por inseguridad. Aquí es donde la falta de liderazgo se convierte en un riesgo económico.
Inseguridad: no un problema económico, sino un problema mental
En conversaciones con directores ejecutivos escucho desde hace meses una frase en todos los sectores: “Ya no sabemos sobre qué podemos construir”. Este no es un problema de mercado. Este es un problema de liderazgo. Un estudio a gran escala realizado por la Universidad de Mannheim muestra: Las organizaciones funcionan de manera más estable y eficiente cuando el liderazgo es consistente, decisivo y basado en valores, incluso en condiciones desfavorables. La perfección no te hace resiliente. No condiciones marco externas. Pero claridad interior.
Esta es una realidad en los deportes competitivos: un atleta puede soportar vientos en contra. Pero no con objetivos en constante cambio.
La fuerza mental no sustituye a la dirección.
¿Qué está pasando actualmente en las empresas? Se intenta compensar la falta de liderazgo político interno con consignas de perseverancia y aún más programas. Es comprensible. Pero ineficaz.
La motivación sólo ayuda si la dirección es clara. Ningún atleta de alto nivel corre más rápido si antes de la salida se le dice: “Veremos hasta dónde llegamos en el camino”. Corre más rápido cuando el objetivo está claro, incluso si el camino es difícil.
Si la política no establece una línea, la empresa debe adoptar una postura. Aquí es donde la gestión se separa del liderazgo.
Lo que realmente necesita la economía alemana
No el próximo paquete de estímulo. No nuevas promesas. No esperanza. Pero un liderazgo con consecuencias.
La actitud no se refleja en la declaración de misión. Pero el lunes a las 7:30, por ejemplo, el director general de un proveedor mediano con 150 empleados se da cuenta de que dos jefes bloquean a sus equipos y dan excusas en lugar de resultados. Actitud no significa: “Les daremos más tiempo”. Actitud significa: expectativas claras, conversaciones claras y, si nada cambia: separación. No por las dificultades. Pero por responsabilidad hacia la empresa. Empresas con actitud garantizan el desempeño. Las empresas sin actitud gestionan la fase de estancamiento.
Columna vertebral: decisiones SIN apoyo político
El lomo no se muestra en las instrucciones.
Pero cuando se trata de inversiones. En 2023, un empresario decide crear una nueva estructura de ventas, sin financiación, seguros ni garantías. Más adquisición. Más contacto con los clientes. Mayor presencia en el mercado, aunque “la situación sea difícil”.
Otros congelan el marketing y esperan. Dos años después, uno está en constante crecimiento.
Los demás hablan de jornada reducida. Ésta es la diferencia entre columna e inestabilidad.
Autoliderazgo: el núcleo incómodo
Autoliderazgo significa no esconderse detrás de la política o los mercados,
pero pregúntate: ¿dónde evito las decisiones? ¿Dónde espero que se venda el buen trabajo? En muchas empresas se toman muy pocas decisiones, se vende muy poco y se espera muy poco. No por incompetencia. Pero para evitar conflictos. La fortaleza mental comienza donde termina la perseverancia y comienza el liderazgo.
La competitividad no empieza con la política
Alemania nunca fue fuerte cuando todo estaba a salvo. Pero cuando se asumió la responsabilidad, incluso ante las resistencias. Hoy no hay coraje para tomar una decisión. Así que la pregunta crucial no es: ¿qué harán los políticos a continuación? Bastante:
¿Quién conduce? Porque el éxito económico no surge de la espera. Pero a través de claridad, coherencia y liderazgo. Y el liderazgo comienza donde termina la conveniencia.
Dirk Schmidt, conocido por sus apariciones en televisión y muy solicitado como entrenador, es autor y orador motivacional. Es parte de nuestro Club EXPERTOS. El contenido representa su opinión personal basada en su experiencia individual.