El experto revela sus mejores consejos¿Tienes miedo de tener pequeñas conversaciones en las reuniones? Así dominas cada ronda de entrevistas
La preparación ayuda: un discurso breve y claro que practique con regularidad puede reducir significativamente el nerviosismo antes de presentarse.
Zacharie Scheurer
Manos sudorosas, palpitaciones del corazón, palabras arrastradas: muchas personas tienen dificultades para imaginarse en el trabajo. Un entrenador de oratoria revela cómo dominar con confianza la siguiente ronda de entrevistas.
La reunión comienza con una breve ronda de presentaciones. De repente todas las miradas están puestas en ti. Una situación que muchas veces provoca estrés e incertidumbre. “Muchas personas afirman que les resulta más fácil presentar un producto que hablar de sí mismos”, afirma Ulrike Strohscheer, que como coach se especializa, entre otras cosas, en el tema del miedo a hablar.
La razón: cuando se trata de sí mismas, muchas personas se sienten vulnerables. Aunque rara vez se expresan críticas en estas reuniones, algunas personas sienten que están siendo juzgadas. Según Strohscheer, son especialmente los empleados más jóvenes los que dudan de sí mismos en tales situaciones, por ejemplo cuando hay compañeros experimentados o superiores en la sala. “A menudo esto se debe al miedo a no ser lo suficientemente competente, a no poder seguir el ritmo o a no pertenecer realmente a este grupo”.
Estos temores son normales. Una buena preparación puede ayudar a reducir el nerviosismo en este tipo de situaciones. Strohscheer recomienda crear una breve presentación personal que practique con regularidad y pueda utilizar según sea necesario. “Si puedes recitarlo mientras duermes, ni siquiera el nerviosismo extremo puede hacerte mucho daño”.
Strohscheer recomienda sobre todo pensar en el efecto que se quiere conseguir. Es útil utilizar adjetivos adecuados como guía, por ejemplo: orientado a soluciones, con visión de futuro, competente o profesional. Es importante que puedas identificarte con el texto de la introducción y no sentir que estás desempeñando un papel.
Según Strohscheer, la claridad es más importante que la originalidad. Normalmente bastan tres o cuatro frases sencillas. En lugar de formulaciones abstractas, si es posible, se deben proporcionar ejemplos concretos, para que otros puedan entender inmediatamente a qué se dedica profesionalmente.
Incluso un pequeño detalle personal puede ayudar a que quede grabado en tu memoria, como un interés actual en tu trabajo o un tema que te interese particularmente en este momento.
Si lo deseas, también puedes utilizar la IA para prepararte. Strohscheer recomienda utilizar un chatbot para sugerir diferentes variaciones para una presentación breve. Estos se pueden utilizar según la configuración.
Cualquiera que describa brevemente a la IA en qué entorno profesional se desarrolla la entrevista y qué efecto quiere lograr, puede probar diferentes tonos y desarrollar formulaciones adecuadas. Sin embargo, no hay que confiar ciegamente en lo que sugiere la IA: “tiene que adaptarse y parecer coherente”, afirma el entrenador. A veces hay que reajustarlo varias veces.
La presentación se puede perfeccionar paso a paso, por ejemplo con ejemplos concretos en lugar de términos abstractos. “A veces surgen cosas que quizás ni siquiera habías pensado”, dice Strohscheer.
Básicamente, el entrenador cree que, sobre todo en las intervenciones breves, lo que se recuerda no es tanto la redacción exacta sino la forma en que se presenta. Una presentación clara y tranquila es clave. Lo mejor que puedes hacer es sentarte derecho, mantener las manos quietas, hablar con claridad y concentrarte en algunas afirmaciones clave.
Pero también es tranquilizador: “En estas situaciones, la mayoría de las personas se preocupan mucho más por sí mismas de lo que parece. No evalúan cada idea con precisión”, afirma Strohscheer.
Fuentes utilizadas: awi/dpa