Cada vez más personas están acostumbradas a comprar pagando con tarjeta de crédito o con métodos inteligentes (teléfonos inteligentes y relojes inteligentes), ahorrando dinero. Sin duda son métodos rápidos, prácticos y seguros desde el punto de vista del seguimiento, pero no nos protegen de estafas. De lo contrario. Sin embargo, algunas personas inteligentes han encontrado una manera de aprovechar la situación en su beneficio.
Los pagos con tarjeta o smartphone son posibles gracias a la tecnología contactless. Simplemente acerque la tarjeta, o uno de los dispositivos enumerados anteriormente, al punto de venta para realizar el pago. Desafortunadamente, tendemos a no prestar atención a ciertos detalles, porque tenemos prisa o porque estamos haciendo algo que ahora nos resulta natural. Por el contrario, desde la fase de pago hay que tener cuidado.
Antes que nada, es bueno aclarar. Si alguien ha oído alguna vez que no se aceptan pagos por debajo de una determinada cantidad -por ejemplo 5 euros-, debe saber que este argumento no es correcto. De hecho, no es legal. Basta repetir el Decreto Legislativo núm. 36 de 30 de abril de 2022 y léelo: todas las categorías, desde comerciantes hasta comerciantes, desde profesionales hasta artesanos, están obligadas por ley a aceptar pagos electrónicos. Aunque fueran sólo unos pocos euros. Si el TPV no está roto (y en ningún caso esto debe convertirse en un hábito) no hay motivo para que no se pueda aceptar el pago, aunque sea inferior a 5 euros.
Cualquiera que agregue tarifas adicionales a los pagos con tarjeta también está actuando ilegalmente. Se trata de una petición inaceptable e injustificable. Nunca creas a nadie que diga que la factura proviene de cargos bancarios. De hecho, según la ley, no es posible aplicar tarifas adicionales a quienes opten por pagar con el método contactless. Es el comerciante quien debe pagar las comisiones –que además son bastante bajas– y no el cliente.
Por último, lamentablemente hay quienes utilizan el TPV para robar dinero sin que la víctima se dé cuenta. En este caso hablamos de delincuentes que utilizan el dispositivo para realizar pagos electrónicos escondiéndolo en un bolso o mochila.
Una vez que ven a alguien, se acercan a él y se aseguran de que la salida esté a una distancia muy corta del mapa. Para cantidades pequeñas no se necesitan alfileres, eso es todo. Afortunadamente, esto no siempre tiene éxito, ya que es una práctica bastante difícil y arriesgada.