De la inteligencia artificial al orden geopolítico, a la cuestión de los derechos de autor: es un viaje a las contradicciones de la modernidad que Mauro Masi ofrece en la segunda edición actualizada de Promemoria. Un viaje a la modernidad, de Internet a la IA y mucho más (Class Editori). Presidente de la Banca del Fucino y delegado italiano para la propiedad intelectual, parte de una convicción: con la IA es posible no repetir los errores cometidos en los albores de la web. Si “es poco lo que se puede hacer por Internet”, la inteligencia artificial llega en un contexto diferente, marcado por una mayor concienciación. No es casualidad, observa, que Italia haya sido el primer país europeo en integrar la ley sobre IA en una ley nacional, que entró en vigor en octubre.
Sin embargo, el panorama sigue siendo inestable. Donald Trump es descrito como un factor de imprevisibilidad: inicialmente cercano a los grandes grupos tecnológicos que esperaban una flexibilización de las reglas, hoy evoluciona en un escenario modificado, entre la salida de Elon Musk y los temores de los líderes de la IA de un comercio internacional distorsionado por los derechos de aduana.
En el centro del debate está la carrera por Agi, una IA capaz de superarse a sí misma. Una frontera que promete avances extraordinarios pero que abre interrogantes radicales. La invitación es a gobernar la transición sin detalles técnicos ni alarmismos, abordando también la cuestión de los derechos de autor.
Sin embargo, la cuestión de los derechos de autor persiste: “Es inevitable una nueva definición, que debe otorgar más espacio para el uso justo y la protección también de los productos generados por IA, donde se puede encontrar un esfuerzo creativo autónomo”, explica Masi.