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Es un doble castigo. Mientras se recuperaba mientras pedaleaba en sentido contrario por una bajada muy peligrosa en Cataluña en noviembre pasado, Francisco -o Kiko- Galván fue despedido de su equipo, Kern Pharm, después de cinco años de fiel servicio.

Mientras seguía entrenando con la esperanza de encontrar un equipo, el corredor de 28 años confesó este sábado en su cuenta de Instagram lo que estaba viviendo: “Nunca imaginé que el ciclismo atraería a tanta gente. Siempre pensé que éramos sólo un montón de locos, nada más. Este año tuve que vender mi coche después de que me echaran del equipo. Dejé el concesionario y me fui a casa. Fue entonces cuando me di cuenta de cómo todo puede cambiar en un instante”.

El español habló luego de sus momentos difíciles, explicando que estaba “avergonzado porque fracasó”: “Este año tuve que vender el coche porque me echaron del equipo. Salí de la oficina y me fui a casa. Fue entonces cuando me di cuenta de lo rápido que todo puede cambiar”.

El velocista español aseguró “que asumirá las consecuencias de su gesto. Me da vergüenza porque fallé. Porque decepcioné a mis padres, a mis familiares y a mi novia. Mi novia fue la única que me apoyó cuando todo se vino abajo”, afirmó.

En su comunicado también anuncia su retirada: “Dejar el ciclismo no me hace daño. Viví el ciclismo como quería: plenamente, con pasión, sin medias tintas. Lo que duele es sentir que has decepcionado a tus seres queridos. Es lo más difícil. »

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