La iniciativa “Presepe Pride” lanzada por el periódico ha tenido una respuesta muy amplia y desde la redacción recibimos numerosos correos electrónicos. Esto confirma que el pesebre es el ritual familiar más consolidado: de cajas del sótano salen figuritas desconchadas de los abuelos, de niños de pastores envueltos en periódicos -o Il Giornale-. – de quién sabe cuántos años atrás, recuerdos de aquella primera infancia, donde la espera de la Navidad también zigzagueaba entre el musgo, la oveja y el ángel encima de la cabaña.
Pero el belén no debe defenderse únicamente como un recuerdo de las Navidades pasadas. Hay que defenderlo de los excesos de los distintos “orgullos” que se suceden cada vez con más frecuencia en las plazas. Cada año aparece un político o un profesor que defiende el Estado laico e intenta cambiarlo todo en nombre de la corrección política que, en realidad, sólo acentúa las diferencias y divisiones. ¿Cómo lo hace? Eliminando la palabra Jesús de los villancicos o cambiando el argumento de las obras de teatro infantiles. Hay demasiados gritos de “orgullo” en la plaza: el nuestro quiere reunir (en un lugar ideal) a una comunidad, la nuestra, que responde con gran entusiasmo a la defensa de los símbolos cristianos.
Esto no sólo nos enorgullece, sino que nos convence cada vez más del mensaje que queremos mantener vivo: no se puede crear una sociedad más acogedora demoliendo la tradición cristiana. Lo hacemos con una iniciativa simbólica: a continuación encontrarás el contorno de un personaje del belén para recortar cada día. Después del pastor, hoy le toca el turno al posadero. A partir del 7 de diciembre, día de Sant’Ambrogio (tradicionalmente cuando se hace el belén), publicaremos fotos de vuestros belenes. Contra aquellos que quieren estropear nuestra tradición. E imponernos una cultura del despertar forzada, exasperada y no auténtica.