El ecologista Marco Granata dice esto sobre el armiño “él es un fantasma” ; antes de añadir que sería bueno impedir que el animalito, mascota de los Juegos Olímpicos Milán-Cortina (OG), “se vuelve aún más espeluznante”. Desde hace cuatro años, este investigador de la Universidad de Turín se dedica a ello, intentando localizarlo por encima de los 1.600 metros. Hoy se dice convencido de que el estado de conservación del animal, cazado durante siglos para transformar su pelaje en pieles principescas, ya no está actualizado. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza la clasifica, desde 2013 para Italia, en la categoría de “especies de menor preocupación”, creyendo que encontraría su lugar entre las “especies vulnerables”.
Aprovechando los Juegos, intentó obtener un pequeño préstamo de la Fundación Milán-Cortina, para realizar más rápidamente sus investigaciones. La respuesta fue negativa, el investigador se arrepiente de quién, “Aunque no hay evidencia directa del impacto de las pistas de esquí o su construcción sobre este pequeño depredador difícil de observar, sabemos que las estaciones y pistas de gran altitud restan hábitat al armiño y a otras especies como la perdiz blanca o la liebre blanca que, como ella, cambian de color en invierno”.
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