antitrust-U67645800776vUT-1440x752@IlSole24Ore-Web.jpg

De los maestros de la nube a los protagonistas de la computación cuántica. El ascenso que algunas Big Techs están logrando, de forma más o menos visible, en estos nuevos mercados tecnológicos merece una reflexión profunda sobre sus posibles impactos en términos de competencia. El Antimonopolio italiano está convencido de ello y ha iniciado una investigación sobre el tema, sospechando que los llamados hiperescaladores, los principales proveedores de servicios en la nube que gestionan infraestructuras de centros de datos a gran escala, tienden a absorber los servicios de computación cuántica en su oferta principal, influyendo en el poder de elección de consumidores y empresas y, al mismo tiempo, cortando de raíz (o en algunos casos comprándolos anticipadamente) a las empresas emergentes y especializadas en tecnologías cuánticas. La investigación incluye una consulta pública, el envío de aportes a la Autoridad a más tardar el 30 de abril y el cierre del procedimiento a más tardar el 31 de diciembre de 2026.

La Autoridad de Competencia que preside Roberto Rustichelli, citando un informe de McKinsey, destaca la fase de gran desarrollo del mercado de las tecnologías cuánticas, cuyo volumen de negocios global ha superado los mil millones de dólares, con una proyección de más de 100 mil millones de aquí a 2040. Italia es un punto de este universo en expansión, como lo destaca la Estrategia Nacional coordinada por el Departamento para la Transición Digital del Palacio Chigi. Hay una docena de empresas nativas en el sector, frente a unas cien en Estados Unidos, unas cuarenta en Canadá y 28 en Alemania. En términos de financiación pública, actualmente sólo podemos comparar los 230 millones asignados entre 2021 y 2024, en gran parte gracias al Pnrr, a los 1.800 millones franceses y los 2.500 millones alemanes puestos sobre la mesa casi durante el mismo período. Algunas expectativas han sido generadas por la dotación de mil millones de Cdp Venture Capital que la Ley de Inteligencia Artificial asigna a un grupo limitado de tecnologías emergentes -además de la propia IA, también sistemas cuánticos, de ciberseguridad y de telecomunicaciones-, pero su distribución aún no ha sido determinada. En definitiva, es en este contexto donde hay que situar los posibles efectos de la investigación antimonopolio en el mercado italiano. El temor es que, a estas alturas, los grandes hiperescaladores – la Autoridad no menciona empresas concretas, pero no es ningún secreto que entre las más conocidas en el mercado se encuentran Amazon Web Services, Microsoft Azure, Google Cloud, Oracle Cloud, Meta – puedan actuar cada vez más como “intermediarios privilegiados para el acceso a la potencia de la computación cuántica, proporcionándola como un servicio desde sus respectivos servicios en la nube”. Puede ser cierto, afirma el Garante, que este proceso facilite en abstracto la difusión de la nueva tecnología, al reducir los costes de acceso para el usuario medio, pero el riesgo más concreto es que surja una limitación de facto, en la jerga técnica un “lock-in”, de naturaleza tanto tecnológica como contractual, con unos pocos grandes actores que, aprovechando su preeminencia en la nube, capturan praderas de clientes, tanto consumidores como empresas. Además, estos últimos, si desean desarrollar software en plataformas propietarias, “podrían verse incapaces de migrar sus algoritmos a un hardware diferente”. Y el tiempo no es propicio para un reequilibrio competitivo, porque aquellos que hoy ya están por delante están acumulando cada vez más ventajas al presentar entretanto nuevas patentes relacionadas con tecnologías cuánticas, implementando lo que la Autoridad define como una especie de “prevención tecnológica”. El efecto final podría ser mercados cada vez más disputados y usuarios cada vez más insatisfechos.

Referencia

About The Author