Para alojar sus datos, desarrollar sus aplicaciones o proteger sus redes, el Viejo Continente sigue dependiendo en gran medida de las tecnologías estadounidenses. La guerra arancelaria liderada por Donald Trump y sus repetidas exigencias a Groenlandia han puesto de relieve una de las mayores vulnerabilidades de Europa: su fuerte dependencia de los gigantes tecnológicos estadounidenses. ¿Puede Europa prescindir de Estados Unidos en tecnología digital?
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