Sin embargo, la guerra “continúa con todas sus fuerzas”. El enfoque de Trump, por otro lado, parece más simple: “Termina la guerra… y todos ganarán”. Sin embargo, la cuestión territorial en el este sigue abierta, lo que constituye, por tanto, el meollo del conflicto. Pleitgen también pensó que era posible “que Putin saliera bastante bien de esto”. Probablemente Moscú no espera ningún castigo serio. Donald Trump está trabajando para garantizar que “en algún momento habrá paz con Ucrania”. El acuerdo que Trump y su confidente Witkow ofrecieron a ambas partes fue esencialmente: “Poner fin a la guerra. Dejen de matarse unos a otros y todos ganarán”.
La atención se centró en el apoyo financiero y militar a Ucrania. Hay alrededor de 90 mil millones de euros en juego. Manfred Weber subrayó: “Resistimos y estamos comprometidos. Estamos a su lado”. Al mismo tiempo, pidió reformas institucionales en la UE. Tenemos el poder de “pensar Europa en grande, pensar históricamente”.
Weber combinó el compromiso con Ucrania con un llamado a fortalecer estructuralmente la capacidad de acción de Europa. Si los estados individuales retrasan la ayuda o las sanciones, se necesitan nuevas decisiones mayoritarias.
Marina Weisband sitúa el debate en un contexto más amplio. El conflicto es entre “el derecho internacional y la ley del más fuerte”. En 2025, Estados Unidos haría “un cambio estratégico masivo” y “se pondría del lado de la ley del más fuerte”. Esto hace que no quede claro “cómo actúa Estados Unidos, qué tipo de aliado es”.
Su advertencia se centró particularmente en las amenazas híbridas: “Si yo fuera Putin, no nos atacaría con tanques si Facebook existiera”. La influencia política, la desinformación y la vulnerabilidad digital son riesgos reales. La vulnerabilidad no reside sólo en la falta de armas, sino también en las sociedades abiertas.
El inspector general Carsten Breuer resumió las consecuencias militares. “Tenemos que hacer todo al mismo tiempo”. Armamento, disuasión, apoyo a Ucrania. La fuerza es “el mejor seguro para la paz”. Con la Brigada Lituana, Alemania envía la señal: “Hablamos en serio”.
La velada mostró la difícil situación estratégica de Europa: mayor independencia en las aspiraciones, continua dependencia en la realidad. El debate ya no gira en torno a si Europa mejorará su política de seguridad, sino más bien en qué tan rápido y con cuánta unidad lo hará. Florence Gaub resumió este cambio: “Desafortunadamente, aquí ya no tenemos otra opción”.