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Alberto Ruso
Mientras Donald Trump sigue repitiendo que los días del régimen comunista en Cuba están contados, la administración Trump prepara un acuerdo económico que podría anunciarse próximamente. Así escribe USA Today, citando dos fuentes bien informadas que, sin embargo, no proporcionan detalles precisos sobre el acuerdo, que debería contener una flexibilización de las prohibiciones de viaje a la isla para los ciudadanos estadounidenses. El diario agrega que las negociaciones incluyen la salida del presidente Miguel Díaz-Canel, mientras que a la familia Castro se le permitiría permanecer en la isla. Además, Washington y La Habana concluirían acuerdos en las áreas de gestión portuaria, energía y turismo.

En las últimas semanas ha trascendido que, en medio de amenazas de Trump y tras la entrada en vigor del bloqueo total a las importaciones de petróleo que pone a la isla al borde del colapso, el secretario de Estado Marco Rubio inició conversaciones secretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, sobrino de Raúl, el hermano de Fidel de 94 años, quien, aunque dejó en 2021 la dirección del Partido Comunista de Cuba en manos de Díaz-Canel, todavía es considerado el hombre que lleva las riendas del régimen. Rubio, de 54 años, hijo de exiliados cubanos, ve a Raúl Guillermo, de 41 años, como el representante de una nueva generación joven de ejecutivos cubanos más orientados hacia los negocios que hacia la doctrina revolucionaria, escribió Axios en las últimas semanas. Trump confirmó más tarde que Rubio estaba hablando con el gobierno cubano y que “se puede llegar a un acuerdo muy fácilmente”.

Por lo tanto, las nuevas revelaciones parecen confirmar que la administración Trump no pretende proceder con un derrocamiento brutal del régimen comunista, sino con cambios a través de acuerdos económicos que beneficien los intereses estadounidenses. Y para aquellos que recuerdan que la administración Obama también inició reformas históricas para abrir las relaciones con Cuba, las fuentes destacan cómo el enfoque de Trump es diferente, con su intervención militar en Venezuela demostrando cómo pretende restaurar el dominio estadounidense en el hemisferio occidental. En su discurso del sábado en la cumbre Escudo de las Américas, la nueva iniciativa con la que la Casa Blanca pretende movilizar a todos los líderes de la derecha latinoamericana en torno a su agenda antiinmigración, vinculada a la contra el narcotráfico, Trump aludió a los inminentes cambios en Cuba. “Cuba ha llegado al final del camino, no tiene dinero, no tiene petróleo, sólo tiene una mala ideología y un régimen que ha sido malo durante mucho tiempo”, declaró, añadiendo sin embargo que si estos son “los últimos momentos de la vida que tuvo”, la isla tiene “una gran vida nueva por delante”.