Es una noche anclada en la memoria colectiva. Todos recuerdan, se suele decir, lo que estaban haciendo aquella tarde del viernes 13 de noviembre de 2015. Una dulzura inusitada había empujado a algunos a las gradas parisinas, otros estaban emocionados en un concierto en el Bataclan, otros caminaban cerca del Estadio de Francia, donde se jugaba un partido Francia-Alemania. La violencia terrorista ha tenido un impacto negativo en las vidas humanas, provocando 132 muertes (incluidos dos suicidios posteriores) y cientos de heridos. Diez años después de los atentados más sangrientos de la posguerra, este jueves tendrá lugar una jornada de homenaje en Saint-Denis y París, en los lugares golpeados por los comandos yihadistas