LA OPINIÓN DEL “MUNDO” – NO DEBE PERDERSE
Romane Bohringer, 52 años, actriz, directora, hija de un fogoso Richard del mismo nombre, y de una madre tan distante, tan ausente, que se convirtió en el tema siempre esquivo de su segundo largometraje. Para ello, y por un motivo que podría ser tanto de generosidad como de necesidad, la directora suma a su búsqueda la de una mujer que se le parezca. Una mujer famosa, como ella. Una mujer dañada interiormente, como ella.
Una mujer que, como ella, se construyó con fuerza y sin decirlo nunca sobre esta carencia, este malentendido, esta desolación: no tener madre. O mejor dicho no. Tener una madre y tener esa sensación insoportable de que te ha abandonado. Esta mujer se llama Clémentine Autain, publicó en 2019 un libro sobre su relación con su madre titulado dile que lo amo (Grasset, 2019).
Esta evocación dual y concomitante, cuya génesis sugiere la película, no es en sí misma evidente. Se corre el riesgo de diluir las historias y las palabras. En ciertos momentos surge un problema de desarticulación del relato. Pero a la película no le importa. Avanza con la fuerza de un reconocimiento mutuo tácito de la herida común, se eleva por encima de la emoción opaca que sienten estas dos mujeres de cincuenta años en el momento de su tardío enfrentamiento con esta falta que las fundó silenciosa y dolorosamente. Las historias difieren en su desarrollo (ausencia prematura para Romane, desaparición por destrucción lenta para Clémentine) y son esencialmente las mismas para los niños que las vivieron.
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