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En los últimos tiempos los discursos de Donald Trump han tenido un punto de partida común, y el discurso sobre el Estado de la Unión del martes 24 de enero no fue una excepción a la regla: el presidente estadounidense heredó una economía a la deriva y la revirtió de manera espectacular. “Esta es la edad de oro de Estados Unidos”.dijo ante los representantes electos del Congreso, aplaudido por la mitad republicana.

Pero aunque el presidente estadounidense intenta, semana tras semana, vender esta imagen idílica, los estadounidenses no se lo creen: casi el 60% de ellos desaprueba la forma en que el ocupante de la Casa Blanca conduce la política económica del país. Por no hablar del hecho de que el Tribunal Supremo acaba de asestarle un duro golpe al cancelar gran parte de sus derechos de aduana, un pilar de su estrategia comercial.

Por lo tanto, el martes había mucho en juego para el presidente estadounidense, que sabe que las elecciones intermedias de noviembre se decidirán esencialmente sobre estas cuestiones. No dejó de dedicarle buena parte de la primera mitad de su discurso.

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