Hablar de paz mientras nos preparamos para la guerra. Presumir de cambiar el destino de Oriente Medio, de ofrecerle un horizonte de prosperidad, colocándose al mismo tiempo en el umbral de una operación militar histórica en Irán, potencialmente impredecible en duración, intensidad y consecuencias. Esta es la dialéctica de Donald Trump a principios de 2026. El presidente estadounidense recibió en Washington a unos cuarenta representantes extranjeros el jueves 19 de febrero para la reunión inaugural de la Junta de la Paz, creada para supervisar la reconstrucción de la Franja de Gaza y la reconfiguración de su gestión. simplemente estaría ahí “pequeñas llamas” en los territorios palestinos, aseguró Donald Trump, quien habló extensamente de sus propios méritos, sin mencionar a los civiles de Gaza y sus necesidades urgentes.
Allí estaban los números, además de la foto grupal. Nueve países –Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudita, Kazajistán, Uzbekistán, Azerbaiyán, Marruecos, Bahréin y Kuwait– han anunciado que contribuirán con 7.000 millones de dólares (5.900 millones de euros) a la reconstrucción de la Franja de Gaza. Estados Unidos también debe contribuir con 10 mil millones de dólares al Consejo de Paz. “No hay nada más barato que la paz” dijo Donald Trump, estimando la suma representada sólo “dos semanas de lucha”. El propósito y origen de este sobre siguen siendo vagos y apenas se ha consultado al Congreso. En general, estas sumas parecen considerables, pero representan sólo una fracción de las necesidades del enclave palestino. Todo debe ser reconstruido, desde la infraestructura vital (a un costo estimado por Estados Unidos en más de 30 mil millones de dólares) hasta las viviendas.
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