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No hay paz en las vías del tranvía milanés. El sábado por la tarde, alrededor de las 22.00 horas, un tranvía Jumbo de la línea 12 (un modelo más antiguo y robusto, diferente del Tramlink) regresó vacío a la estación de via Leoncavallo, con solo el conductor a bordo. Circulaba a velocidad reducida, como suele ocurrir con los vehículos averiados. En la curva entre via Galvani y via Filzi, junto a la estación central (zona Pirellone), descarriló sin volcar ni atropellar a nadie. Sin heridos graves, mínima alteración del tráfico. Los técnicos del cajero automático retiraron rápidamente el vehículo.

Cajero automático confirmado: la causa es un tornillo en las orugas, que provocó una pérdida de adherencia. El origen sigue siendo incierto, ¿residuo accidental, error de mantenimiento o (hipótesis en estudio) posicionamiento intencionado? Investigaciones en curso para esclarecer. En definitiva, nada que ver con lo ocurrido nueve días antes, el viernes 27 de febrero de 2026 a las 16:11, cuando un Tramlink de última generación de la línea 9, en servicio desde Piazza Repubblica en dirección Porta Genova, descarriló en Viale Vittorio Veneto, en la esquina con Via Lazzaretto (distrito de Porta Venezia). A alta velocidad (~50 km/h), en lugar de continuar recto, se salta la parada, gira mal a la izquierda, se sale de las vías del tren, atropella a peatones y muebles y choca contra la ventana de un restaurante (Robatakan), quedando atrapado en el edificio. Resultados trágicos: 2 muertos (Ferdinando Favia, 59 años; Okon Johnson Lucky, 49 años, nigeriano) y 54 heridos, algunos de gravedad. Caos inmediato, esfuerzos masivos de rescate con bomberos, ambulancias y policía local.

El conductor, Pietro M., de 60 años y 35 años de servicio en cajeros automáticos, se bajó dolorido del vehículo y llamó a la sala de control: “Mal, mal descarrilamiento”, dijeron. Al llegar a Niguarda refirió traumatismo en el pie izquierdo (afirma que fue una silla de ruedas que le golpeó el dedo del pie mientras ayudaba a levantarse a un discapacitado en la zona de la Estación Central), aumento del dolor y luego síncope vasovagal con pérdida del conocimiento (“lo vi todo negro”). Pruebas de alcohol/drogas negativas. Pronóstico a 10 días para traumatismos craneoencefálicos, ansiedad y síncope.

La Fiscalía investiga múltiples homicidios por negligencia, lesiones y accidentes de tren, que son los cargos por los que el conductor queda libre. Tranvías, zapatos, cámaras fotográficas, cajas negras incautadas, aunque la hipótesis principal sigue siendo la de una enfermedad que también explicaría los fallos de frenada, de los saltos y de las maniobras). No se produjo una frenada de emergencia, el cambio fue bien. Una distracción con el móvil se considera mucho menos plausible, aunque no está claro si el conductor se sintió mal antes de empezar a trabajar y, en caso afirmativo, por qué no informó de su sustitución y no condujo.

Dos episodios cercanos ponen en duda la

Seguridad en cajeros automáticos: enfermedad humana por un lado y cuerpo extraño por el otro. La ciudad pide controles urgentes en las vías, flota y protocolos. Las investigaciones continúan, pero estos “miserables tranvías” dejan huellas.

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