La misión de la Primera Ministra Giorgia Meloni en Asia continúa. Tras la visita de Estado a Omán, el Primer Ministro aterrizó en Tokio, donde mañana está previsto un encuentro bilateral con la Primera Ministra de Japón, Sanae Takaichi, la primera mujer en la historia del País del Sol Naciente al frente del Gobierno japonés. La delegación italiana fue recibida por el Viceministro de Asuntos Exteriores de Japón, Arfiya Eri, y por el Embajador de Italia en Japón, Gianluigi Benedetti.
La visita representa la tercera misión de Meloni a Japón y la primera visita de un jefe de gobierno europeo desde que el Primer Ministro Takaichi asumió el cargo el pasado mes de octubre. El sábado 17 de enero, el Primer Ministro se reunirá también con los responsables de las principales empresas japonesas en la Embajada de Italia en Tokio.
“Juntos, protagonistas de un futuro de paz y seguridad”
En el mensaje central del editorial conjunto publicado hoy por el Corriere della Sera El eje estratégico Roma-Tokio entre democracias similares en un mundo cambiante.. Un vínculo que tiene sus raíces en 1866 y que hoy se relanza a la luz de las grandes transformaciones globales: “la revolución digital, la transición energética, la llegada de la IA, la competencia por los recursos estratégicos y la redefinición de las cadenas de valor globales están configurando un nuevo orden mundial”, escriben Meloni y Takaichi, destacando cómo Italia y Japón pueden “ser protagonistas” y compartir “la responsabilidad de contribuir al futuro orden internacional”. En el centro del editorial, la comunidad de valores y principios: “Somos pueblos y naciones, geográficamente distantes, pero tenemos en común valores fundamentales que se inspiran en nuestras antiguas tradiciones”, una base que permite a los dos países actuar juntos “para defender un orden internacional libre, justo y abierto, en un contexto marcado por la inestabilidad, la competencia estratégica y las presiones revisionistas”.
La asociación estratégica lanzada en 2023 y el Plan de Acción 2024-2027 representan, según los dos primeros ministros, un salto cualitativo en las relaciones bilaterales, centrándose en sectores clave como la robótica, las tecnologías emergentes, el espacio, las energías limpias y las ciencias de la vida. Las zonas de “alto valor añadido” también están llamadas a responder a uno de los desafíos comunes más delicados, el desafío demográfico: Meloni y Takaichi dicen estar “decididos a compartir sus experiencias y a buscar juntos soluciones innovadoras para apoyar la tasa de natalidad, ayudar a las familias y garantizar la sostenibilidad de los sistemas de protección social”.
Se dedica un gran espacio a la cooperación industrial y tecnológica, reforzada también por el éxito del pabellón italiano en la Expo 2025 de Osaka, y a la colaboración en materia de defensa y seguridad. En particular, el programa Global Combat Air se define como “mucho más que un proyecto industrial avanzado”, porque “fortalece nuestra autonomía estratégica y contribuye a la seguridad euroatlántica e indopacífica”.
El editorial también reitera la Convergencia entre Roma y Tokio en los principales foros multilaterales, desde el G7 hasta Naciones Unidasy el compromiso compartido con la seguridad económica: “hacer las cadenas de suministro más fuertes, más seguras y más resistentes a las crisis externas” y garantizar que el comercio “sólo sea libre si también es justo”. Finalmente, la mirada compartida hacia el Sur global y África, donde el plan italiano Mattei y la experiencia japonesa Ticad se presentan como modelos de cooperación “igual y ventajosa” para todos. Un camino que, concluyen Meloni y Takaichi, pretende “construir un futuro de seguridad, paz, prosperidad y estabilidad”, conscientes de que “juntos podemos convertirnos en protagonistas de un futuro de progreso compartido”.
Roma y Tokio también están unidas en el frente de la seguridad económica. En el texto, los dos líderes destacan cómo su acuerdo se traduce en un compromiso para “reforzar la coordinación dentro de los principales organismos multilaterales, desde el G7 hasta Naciones Unidas”, con el objetivo de “defender un orden internacional basado en reglas compartidas y con fuerza de ley”.
Una visión estratégica que se proyecta en los principales teatros geopolíticos. Meloni y Takaichi señalan como elemento distintivo de la asociación el deseo de participar “en todo el Mediterráneo y el Indo-Pacífico, espacios geopolíticos centrales en los equilibrios globales”, vinculando la estabilidad internacional con la seguridad económica. En este contexto, los dos primeros ministros enfatizan la resiliencia de las economías y las cadenas de valor globales. “Creemos que es esencial ampliar las interconexiones y hacer que las cadenas de suministro sean más fuertes, más seguras y más resistentes a las crisis externas”, escriben, pidiendo una respuesta coordinada entre socios con ideas afines.
El compromiso común también se refiere a la protección de la competitividad industrial y el comercio justo. Los dos dirigentes reiteran su deseo de “reforzar la competitividad de nuestras empresas, luchando contra las prácticas económicas desleales que distorsionan el mercado” y garantizando condiciones de igualdad, porque “el comercio sólo puede ser libre si también es justo”.