Francia está en proceso de adoptar objetivos climáticos ambiciosos y frágiles. En un dictamen publicado el jueves 12 de marzo, el Alto Consejo del Clima (HCC) considera que el proyecto de tercera estrategia nacional baja en carbono, que debería guiar la acción climática del país hasta 2050, incluye avances pero aún adolece de importantes incertidumbres en cuanto a su implementación.
Esta hoja de ruta, tan esperada y que afecta a todos los ámbitos de la vida cotidiana de los franceses, desde el transporte hasta la vivienda y la alimentación, se publicará por decreto a finales de primavera, tras una nueva consulta pública. El HCC, solicitado opinión por el gobierno tras la presentación del texto en diciembre de 2025, pide que se refuerce y se adopte rápidamente.
Este documento estratégico es crucial no sólo para guiar las políticas climáticas nacionales, sostiene el organismo independiente, sino también para fortalecer la soberanía y la seguridad energética de Francia en un contexto en el que los conflictos geopolíticos están provocando un aumento de los precios del petróleo y el gas. Mientras se alzan voces a favor de una reducción de las políticas medioambientales, el ingeniero agrícola Jean-François Soussana, presidente del Consejo Superior, pide en cambio “fortalecer la transición ecológica” y adoptar una hoja de ruta detallada para eliminar gradualmente los combustibles fósiles. Suficiente para reducir las facturas energéticas de las familias y protegerlas de las fluctuaciones de los mercados internacionales.
Te queda el 78,05% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.