El hijo predilecto de la reina Isabel tenía todo a su favor, pero todo salió mal: su relación, su condición de favorito de los ingleses y su reputación, empañada por sus escapadas sexuales hasta el trueno de este jueves: su custodia, sin precedentes para un “royal”, en el contexto de un cajón más del asunto Epstein. Un barro en el que sigue hundiéndose desde 2019.