En estas semanas de Juegos Olímpicos de Invierno, gracias al carácter escenográfico de los deportes que implican saltos y acrobacias, una de las formas recurrentes de fotografiar a los deportistas es jugar con la perspectiva, haciéndolos aparecer en vuelo: más alto que las montañas, sobre los tejados de las casas, a un paso del sol, en las nubes o simplemente en el cielo más azul. Sin embargo, los atletas saltan desde una altura considerable: por ejemplo en los aéreos, la especialidad del esquí de estilo libre para la que hoy existen competiciones, saltan desde un trampolín casi vertical y los esquiadores pueden alcanzar una altura de 15 metros del suelo, o aproximadamente un edificio de cinco pisos. Se suceden algunos momentos de aparente suspensión de la fuerza de gravedad, entre carreras y entrenamientos de los últimos días.