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A medida que la guerra lanzada por Israel y Estados Unidos contra Irán el 28 de febrero entra en su vigésimo día, crece una preocupación silenciosa pero muy seria entre todos los países que tienen que sufrir las repercusiones de la Operación “Furia Épica”. En todas partes, desde el Golfo hasta Francia, se multiplican las señales de alerta sobre el peso de los ataques de represalia iraníes, tanto en términos de costes energéticos como de daños, pero también en términos de suministro de municiones.

Según un informe de la consultora danesa Risk Intelligence, el mundo Según pudo consultar, en las últimas tres semanas se han producido 1.155 ataques iraníes contra Israel y los países del Golfo. Casi 140 afectaron a Bahréin, 132 a Qatar, 218 a Kuwait, mientras que estas cifras superan las 300 en los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y las 340 en Israel. Sin contar a Arabia Saudita, con 31 ataques contra su territorio.

Si bien estos ataques pueden haber causado importantes daños materiales y víctimas, la mayoría de ellos fueron interceptados. Y esto, utilizando los llamados misiles “antimisiles” o “interceptores” -al menos dos por objetivo- cuyo coste es prohibitivo y cuyos suministros son muy limitados. “Esta guerra es una guerra económica pero también una guerra bursátil” resume Louis Borer, analista de Risk Intelligence. “Cuanto más avanzamos, más problemático se vuelve, especialmente para los occidentales”. añade.

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